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15 Frases de Gabriel García Márquez que te harán reflexionar

Algunas lecciones de la mano de este gran escritor.

Su historia

Gabriel García Márquez nació en 1927 en la pequeña ciudad de Aracataca, situada en una región tropical del norte de Colombia, entre las montañas y el Mar Caribe. Creció con su abuelo materno, su abuelo era un coronel jubilado de la guerra civil a principios de siglo. Fue a una universidad jesuita y comenzó a leer leyes, pero sus estudios pronto se interrumpieron por su trabajo como periodista.

En el año 1982. Descubre su vocación como escritor al lado de su abuela, quien suele contarle historias fantásticas y sobrenaturales. Pero su padre lo incita a ingresar en la Facultad de Derecho, algo que al joven “Gabo”, no le interesa. «Gabo» fue el nombre afectuoso que recibió por parte de sus lectores y de la prensa, el célebre escritor Gabriel García Márquez.

Es así como comienza su carrera literaria y publica su primera novela en el año 1955, llamada “La Hojarasca”, pero recién en 1967 aparece el libro que lo hará célebre: “Cien Años de Soledad”, del que se estima, se vendieron 36 millones de ejemplares en todo el mundo. Finalmente, obtiene el Premio Nobel de Literatura en el año 1982, gracias al conjunto de su obra.

García Márquez trabaja tanto en La Habana, como en Nueva York y como corresponsal del diario El Universal, recorre Ginebra, París, Roma y Barcelona.

Sus historias se encuadran dentro del género literario “realismo mágico” y atrapan al lector con una trama que funde la realidad con elementos fantásticos y fabulosos. Una especie de exageración de lo real que confunde al lector y que cuenta en todas sus obras, con una habilidad destacada para mezclar tiempo, lugares y situaciones, haciendo que el suspenso sea el protagonista y que el relato parezca verdadero.

A partir de sus frases más destacadas que también combinan realidad, fantasía y un poco de filosofía, podemos conocer un poco más a este escritor colombiano, orgullo de la literatura latinoamericana.

#1. La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.

#2. Un hombre comprende que está envejeciendo, cuando comienza a parecerse a su padre.

#3. El secreto de una buena vejez, no es nada más que la conclusión de un pacto honorable con la soledad.

#4. No tenemos otro mundo al que podernos mudar.

#5. La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.

#6. Se puede ser infiel, pero nunca desleal.

#7. No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.

#8. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.

#9. La principal virtud de un hombre, es saber guardar un secreto.

#10. El tiempo transcurre sin hacer ruido.

#11. Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.

#12. El problema del matrimonio es que muere todas las noches después del amor y debemos reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.

#13. En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.

#14. En la desdicha, el amor se vuelve más grande y más noble.

#15. Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no, cuando es no.

Y, por último, quiero compartir este diálogo del libro “El Coronel no Tiene Quién le Escriba”, que plasma esa realidad fantástica que tanto le gustaba a “Gabo” y que resulta maravillosa.

“- La ilusión no se come -dijo ella.

– No se come, pero alimenta -replicó el coronel.”

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