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5 Maneras de soltar la ira y tomar el control en situaciones difíciles

Lo que te enoja, te controla.

Cuando se trata, puede parecer imparable.

Entre las emociones, la ira a menudo puede parecer la más destructiva. Las emociones son poderosas, no hay duda, pero pocas cosas pueden obtener tal control sobre nosotros tan intensamente como la ira puede. La ira puede causar separación, hacernos decir cosas que no queremos decir, e incluso convertirnos en violencia.

Pero al igual que cualquier otra emoción que existe, hay una causa subyacente que es el origen. Si podemos identificar el origen de la ira, podemos aprender a soltar y tomar el control cuando se trata de situaciones tan difíciles.

5 maneras de soltar la ira y tomar el control en situaciones difíciles

La ira tiene sus raíces en elementos que no son enojos. Tiene sus raíces en la forma en que vivimos nuestra vida diaria. Si cuidamos bien de todo en nosotros, sin discriminación, evitamos que nuestras energías negativas dominen. Reducimos la fuerza de nuestras semillas negativas para que no nos abrumen. – Thich Nhat Hanh

Hay varias maneras de manejar la ira de manera efectiva, pero antes de entrar en eso, es importante comprender que la mayoría de nosotros hemos adoptado formas muy poco saludables de lidiar con nuestra ira. Para la mayoría de nosotros, buscar el saco de arena más cercano es el alcance de nuestras capacidades de manejo de la ira.

Por lo tanto, comprende que ninguno de los métodos a continuación tiene que ver con formas poco saludables de manejar la ira como esconderse de ella, alejarse de ella o descargar vapor. Dicho esto, aquí hay maneras saludables para cuidar la ira y llegar a la raíz de la causa.

#1. Identifica la expectativa y déjala ir

Primero, y posiblemente lo más importante, es comprender que una de las principales causas de la ira se debe a las expectativas que tenemos con nosotros en nuestra vida diaria.

Esperamos ingresar al trabajo mañana y no perder nuestro trabajo, esperamos recibir el paquete a tiempo, esperamos no fracturarnos el brazo, y esperamos poder salir el viernes a la noche. Y es cuando estas expectativas no se cumplen, bueno, esperamos que nos frustremos y nos enojemos.

Entonces, ¿tu trabajo? Primero, aprende a identificar la expectativa. Observa que estás enojado porque creaste esta expectativa en tu mente y ahora estás enojado porque el mundo no coincide con esa expectativa. Simplemente notar esta expectativa puede hacer una gran diferencia.

#2. Vive abiertamente

Una vez que hayas identificado la expectativa, hay otra etapa que te permite aprovechar aún más este conocimiento mediante la creación de un nuevo diálogo para tus expectativas. Si bien el primer punto fue reactivo, esto es más proactivo.

Si tiendes a enojarte cuando te encuentras con tráfico en el camino a casa, en lugar de lo que esperas, dite: “Llegaré tarde a casa”. Acepta la situación en lugar de resistirte y verás el cambio dinámico.

Sé que suena irracional que tengas esa expectativa repetidas veces, pero hacemos esto inconscientemente, así que nos las arreglamos la mayor parte del tiempo sin darte cuenta. Es por eso que esto puede ser un problema, sin que se lo señalemos, no tendemos a darnos cuenta.

Haz un esfuerzo por tratar de vivir de una manera que comiences a abandonar conscientemente las expectativas y permitas que lo que suceda, suceda como lo desees. La diferencia con el tiempo puede literalmente asombrarte.

#3. Presta atención a tu cuerpo

Tendemos a tratar la mente y el cuerpo físico como dos cosas separadas cuando en realidad están muy interconectados. Una de las maneras más fáciles de notar la ira dentro de nosotros, pero calmarla y tomar el control, es notarla en el cuerpo.

¿Qué quiero decir con eso? Cuando nos enojamos a menudo, obtenemos signos dentro del cuerpo físico. Una parte de nuestro cuerpo, como la cabeza se calienta, nos debilitamos, aumenta nuestro ritmo cardíaco y nos inquietamos. Si puedes comenzar a notar las señales que surgen cuando la ira te ataca, puedes hacer lo opuesto para calmar la ira y tomar el control de ella.

A menudo, la respiración está conectada a nuestras emociones, por lo que, si notas que tu respiración es rápida y superficial, cambia a una respiración más profunda y más lenta. Esto calmará la mente y te permitirá controlar tu enojo.

#4. Usa descansos (cuando entres en argumentos)

Este punto tiene que ver con esa ira incontrolable que nos golpea cuando entablamos una discusión con otra persona, como nuestro cónyuge o un colega, y cómo manejarla en el momento. No importa cuánto trabajo hagamos para ser proactivos, a veces nos enojaremos, así que este punto es sobre cómo manejarse más hábilmente en esas situaciones.

La próxima vez que te metas en una acalorada discusión, ya sea que la tomes de antemano o no, tómate un momento para darte cuenta del efecto que la ira está teniendo o te domina a medida que te enojas más. Observa la sensación en tu cuerpo y mente y cómo ha cambiado tu comportamiento.

A medida que pasa el tiempo, te vuelves un poco más consciente cuando surge la ira. Cuando esto sucede, puedes comenzar a reaccionar más eficazmente en el momento en que surge la ira.

¿Entonces, Qué haces? Algo completamente loco e inesperado. Levanta tus manos y comienza a cantar la bandera de estrellas, aplaude mientras gritas una línea de tu película favorita, o cualquier otra cosa completamente a la izquierda del campo que puedas imaginar.

¿Por qué demonios te estoy haciendo hacer eso? Esto te sacará del patrón de enojo y te devolverá por completo a un estado más “nivelado” donde puedes actuar de forma más intencional y tomar el control de la situación.

#5. Cultivar la comprensión

En el corazón de la ira hay una falta de comprensión, particularmente cuando tiene que ver con factores externos a nosotros. Por esa razón, este es el segundo punto de origen que coincide con las expectativas.

Al comprender mejor el mundo que nos rodea, incluidas las personas y los eventos específicos, podemos aprender a soltar por completo nuestra ira hacia dicha cosa. Obviamente, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Sin embargo, hay mucho que puedes hacer ahora para comenzar a desarrollar una comprensión más profunda.

Un ejemplo es una forma de contemplación o meditación que he creado y uso, a menudo llamada sanación a través de la comprensión. Es un ejercicio simple que ofrece un poderoso cambio mental que puede realizarse en cualquier lugar y en cualquier momento.

El ejercicio es simple: piensa en la persona o personas en cuestión y piensa en todas las posibilidades que puedas para el comportamiento de la persona (personas). Esto no requiere que sepas por qué, solo para intercambiar ideas. Hacer esto naturalmente te dará una mayor claridad acerca de por qué podrían haber actuado de esa manera (una vez más, ni siquiera necesitas saber por qué) y, curiosamente, aflojar el control que la ira tiene sobre ti en relación con la persona o el evento.

Cómo eliges manejar el enojo depende de ti. Solo recuerda que, si realmente quieres superar tu ira, tendrás que atacarla desde la fuente y desarraigar la causa de la ira. Si puedes hacer eso, te has convertido en el maestro de tus emociones.

Gracias a Goalcast

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