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6 Consejos efectivos para ganar la simpatía de los demás

Caer en simpatía ante los demás tiene sus ventajas, tanto en el aspecto personal, como profesional. Las personas simpáticas suelen tener un mejor círculo de amigos y contactos.

Todos querrán hacer negocios o tener algún tipo de relación con las personas simpáticas, pues su forma de ser tan agradable proyecta mucho positivismo. Ser esa persona a la que todos consideran, con quién nos sonreímos, con quién bromeamos y en quién queremos confiar.

En la simpatía hay una parte innata, que es difícil de controlar. Está relacionado con nuestra física, nuestra facilidad, nuestro sentido del humor, nuestro dinamismo.

Aquí hay 6 consejos efectivos para ganar la simpatía de los demás.

#1. SEA UNA PERSONA GENEROSA.

A muchas personas no le caen bien alguien que sea tacaño. No estamos hablando necesariamente de tener que dar la mitad de su salario a los pobres para provocar simpatía.

Pero no sea esa persona que retiene hasta el último centavo, que reclama alterado un centavo cuando le dan mal el cambio, que nunca deja una propina con el pretexto de que el servicio está incluido en el precio o esconde sus dulces en un cajón cerrado para que un colega de trabajo no los robe.

Sea generoso, y, sobre todo, de el primer paso. Si vas a la máquina de café, pregunta si alguien quiere que le traigas uno.

Si tienes auto, pregúntele a su colega que vive cerca de usted si necesita que lo lleve al trabajo.

Estas simples acciones harán que las personas lo vean con mucha más simpatía.

#2. SEA AMIGABLE, PERO, NO SUMISO.

A menudo se dice que una persona es “amable” de una manera casi peyorativa, para enfatizar el hecho de que no tiene otra cualidad que ofrecer, que carece de espíritu, ambición o interés.

No tiene nada que ver con la simpatía. Tener simpatía por alguien no significa caminar por encima de él.

No te menosprecies para complacer a los demás. No te encontrarán más amigable hasta ahora. Ser amigable no significa ser débil o sumiso.

#3. MANTENGA SIEMPRE SUS IDEALES.

La simpatía que envía a los demás depende de su honestidad, integridad y confiabilidad.

No sea una veleta que cambiará de opinión según las tendencias, o según lo que piense u opine la gente. Puedes encontrar a alguien muy amigable sin estar siempre de acuerdo con él.

A la mayoría de las personas les gustan las personas que tienen una visión del mundo, una pasión, una forma de ver las cosas.

Las personas sin una opinión fija inspiran muy poca simpatía a largo plazo.

#4. MUESTRE UNA SONRISA POSITIVA.

Para la mayoría de las personas, resulta realmente amigable una persona que nos muestra una sonrisa. No es que una persona agradable necesariamente deba ser feliz o fingir felicidad, pero la sonrisa es un gesto que fomenta el intercambio.

No es solo la expresión de la felicidad, también es una forma de comunicarse, ya que con la sonrisa nos está entregando un mensaje.

Sonreírle a alguien es devolverle algo muy positivo, mostrándole que estamos felices de interactuar con ellos. Y siendo honestos, tendemos a encontrar personas que adulan nuestro ego mucho más comprensivo.

Por eso, no dudes en sonreír, no estúpidamente y continuamente. Sonríe realmente a la gente que te gusta ver o que te parece amigable.

#5. SEA UNA PERSONA HONESTA.

Todo el mundo sin excepción odia a los mentirosos, a largo plazo, una persona amigable es ante todo una persona honesta y confiable, que puede revelar sus secretos más oscuros y saber que estarán bien protegidos.

Evita las mentiras, los chismes y las malas habladurías.

#6. ESCUCHE A OTROS.

Si desea ser simpático con las personas, entonces no se ponga por encima de los demás todo el tiempo. Esté lo más atento posible a lo que los demás tienen que decirle, cómo se sienten y los problemas que enfrentan. No hay necesidad de encontrar soluciones para ellos, solo ofrecerles un oído atento.

La mayoría de la gente siente muy poca simpatía por los que se pasan el día hablando de sí mismos y mirándose en el espejo sin preocuparse por el mundo que los rodea.

A veces pueden causar curiosidad, fascinación o celos, pero rara vez simpatía. Y por una buena razón, al ser humano generalmente le gusta ser halagado, ser entendido, ser considerado.

Escuchar a otros en nuestras sociedades altamente individualistas le ofrecerá una ventaja definitiva.

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