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6 Maneras poderosas de formar hijos con madera de líder

Todos queremos que nuestros hijos se conviertan en líderes. Queremos que sean valientes, apasionados y auténticos. Queremos que sus acciones inspiren a otras personas a ser lo mejor posible.

Como padres y cuidadores de niños, su camino hacia el liderazgo está en nuestras manos. Podemos modelar y enseñar las habilidades que los capacitarán para liderarse a sí mismos y a otros en este mundo hipercompetitivo, o permitir que caigan víctimas del tipo de pensamiento que los hace esclavos del status quo.

Es una gran responsabilidad, pero ¿cuándo ser padre no es?

La belleza de convertir a los niños en líderes es que las pequeñas cosas que hacemos todos los días son las que los convierten en las personas en las que se convertirán. Concéntrese en las ocho acciones a continuación, y construirá el liderazgo en sus hijos y en usted.

#1. Modelo de inteligencia emocional (EQ).

La inteligencia emocional es ese “algo” en cada uno de nosotros que es un poco intangible; Afecta la forma en que manejamos el comportamiento, exploramos las complejidades sociales y tomamos decisiones personales que logran resultados positivos.

Los niños aprenden la inteligencia emocional de sus padres. Mientras tus hijos te observan todos los días, absorben tu comportamiento como una esponja. Los niños están particularmente en sintonía con su conciencia de las emociones, el comportamiento que demuestra en respuesta a las emociones fuertes, y cómo reacciona y responde a sus emociones.

La mayoría de las personas hacen muy poco para desarrollar su ecualización al crecer. Solo el 36 por ciento de las personas que evaluamos son capaces de identificar sus emociones con precisión a medida que ocurren. Los niños que desarrollan un alto nivel de EQ llevan estas habilidades hasta la edad adulta, y esto les da una ventaja en el liderazgo y en la vida.

#2. No te obsesiones con el logro.

Los padres son absorbidos por obsesionarse con los logros porque creen que esto hará que sus hijos tengan un alto rendimiento. Fijarse en el logro crea todo tipo de problemas para los niños. Esto es especialmente cierto cuando se trata de liderazgo, donde enfocarse en el logro individual les da a los niños una idea equivocada sobre cómo se realiza el trabajo.

En pocas palabras, los mejores líderes se rodean de grandes personas porque saben que no pueden hacerlo solos. Los niños obsesionados con los logros están tan enfocados en los premios y resultados que nunca entienden esto completamente. Todo lo que pueden ver es el jugador que entregó el trofeo de MVP y el CEO famoso que hace las noticias: asumen que todo se trata del individuo. Es un rudo despertar una vez que descubren cómo funciona la vida real.

#3. No alabar demasiado.

Los niños necesitan elogios para construir un sano sentido de autoestima. Desafortunadamente, acumular elogios no les da una autoestima extra. Los niños necesitan creer en sí mismos y desarrollar la autoestima necesaria para convertirse en líderes exitosos. Pero si te brincas cada vez que ponen una pluma en el papel o patean una pelota (la mentalidad de “todos obtienen un trofeo”), esto crea confusión y falsa confianza. Siempre muestre a sus hijos lo orgulloso que está de su pasión y esfuerzo; simplemente no los pintes como superestrellas cuando sabes que no es cierto.

#4. Permitirles experimentar el riesgo y el fracaso.

El éxito en los negocios y en la vida está impulsado por el riesgo. Cuando los padres exageran la protección de sus hijos, no les permiten correr riesgos y cosechar las consecuencias. Cuando no se te permite fallar, no entiendes el riesgo. Un líder no puede tomar riesgos apropiados hasta que sepa el sabor amargo del fracaso que viene con arriesgarlo todo y quedarse corto.

El camino hacia el éxito está pavimentado con el fracaso. Cuando intentas proteger a tus hijos del fracaso para aumentar su autoestima, tienen problemas para tolerar el fracaso requerido para tener éxito como líder. No te frotes la cara en el fracaso, tampoco. Los niños necesitan su apoyo cuando fallan. Necesitan saber que te importa. Necesitan saber que sabes cuánto duele el fracaso. Su apoyo les permite abrazar la intensidad de la experiencia y saber que lo harán bien. Esa es una sólida formación de carácter para los futuros líderes.

#5. Deje que los niños resuelvan sus propios problemas.

Una cierta autosuficiencia viene con ser un líder. Cuando usted es el que hace las llamadas, también debe ser el que necesita quedarse atrás y limpiar el desorden que crean. Cuando los padres resuelven constantemente los problemas de sus hijos para ellos, los niños nunca desarrollan la capacidad crítica de pararse sobre sus propios pies. Los niños que siempre tienen a alguien que quiere rescatarlos y limpiar su desorden pasan toda su vida esperando que esto suceda. Los líderes toman acción. Ellos se hacen cargo. Son responsables y responsables. Asegúrese de que sus hijos también lo sean.

#6. Muestra tu humanidad.

No importa cuán indignados y desafiantes sean sus hijos en cualquier momento, usted sigue siendo su héroe y su modelo para el futuro. Esto puede hacer que quieras ocultar tus errores pasados ​​por temor a que se sientan tentados a repetirlos. El opuesto es verdad. Cuando no se muestra ninguna vulnerabilidad, sus hijos desarrollan una culpa intensa por cada falla porque creen que son los únicos que cometen errores tan terribles.

Para desarrollarse como líderes, los niños necesitan saber que las personas a las que admiran no son infalibles. Los líderes deben poder procesar sus errores, aprender de ellos y avanzar para ser mejores personas. Los niños no pueden hacer esto cuando son vencidos por la culpa. Necesitan que alguien, una persona real y vulnerable, les enseñe cómo procesar los errores y aprender de ellos. Cuando les muestra cómo ha hecho esto en el pasado, está haciendo precisamente eso.

Podemos convertir a nuestros hijos en líderes, pero solo si trabajamos en ello. Pocas cosas en la vida valen tanto su tiempo y esfuerzo como esto.

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