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7 Patrones de pensamiento que contribuyen a la ansiedad

La ansiedad es generalizada y epidémica. Es un problema que ataca al cuerpo, pero germina en la cabeza.

Gran parte de nuestra ansiedad proviene de contarnos una mala historia. El diálogo suele ser algo así:

  • “No eres lo suficientemente inteligente para este trabajo”.
  • “Eres demasiado joven, demasiado viejo, no tienes experiencia, no puedes aprender cosas lo suficientemente rápido”.
  • “Es solo una cuestión de tiempo antes de estar expuesto”.
  • “La gente no te respetaría si realmente te conocieran”.

Si cambias tu historia, puedes cambiar tu vida. Comience reconociendo la voz en su cabeza, escuche lo que está diciendo e identifique y luego descarte patrones de pensamiento defectuosos.

Aquí hay siete de esas distorsiones de pensamiento que alimentan la ansiedad:

#1. Pensamiento absoluto

A veces, esto se conoce como “pensamiento polarizado”. Es el hablar siempre y nunca, y generalmente conduce a la victimización.

Nunca encontraré a alguien con quien pueda contar.

La gente siempre me decepciona.

Esta relación ha terminado.

No puedo ser feliz sin él.

Todo es bueno o malo. Es una sobre generalización donde un evento negativo es un patrón interminable de derrota. No fui aceptado en esa escuela o programa. Nunca conseguiré el trabajo de mis sueños. Este tipo de pensamiento se convierte en una perspectiva mental a través de la cual se ve toda la otra realidad. El resultado es que nuestra visión de la vida se oscurece distorsionadamente. Sin embargo, cuando nos detenemos a contar nuestras bendiciones, descubrimos que la vida rara vez es tan absoluta.

#2. Minimizando lo positivo

Esta es la tendencia a marginar nuestros éxitos. Descalificamos las experiencias positivas al descartarlas por no contar.

Realmente no fue tan significativo.

No fue un gran problema.

Fue realmente menor.

Una posibilidad de afirmación se convierte en un canal para la ansiedad.

#3. Saltando a las conclusiones

Saltar a conclusiones es el único ejercicio que hacen algunas personas. La investigación adicional a menudo resulta en la conclusión opuesta.

Ella caminó a mi lado y no dijo una palabra, Ella debe estar molesta conmigo. Me pregunto qué hice mal.

¿Cuáles son los hechos? Ella se pasó de largo, no dijo una palabra y no hizo contacto visual. Otra posible conclusión (y una más empática) es que está molesta por algunas malas noticias y no pensó en ti. Esto a menudo se denomina “personalización”, ya que pensar que todo lo que la gente dice o hace es una reacción para usted.

#4. Adivinación

Tendemos a anticipar que las cosas van a salir mal. Nos acercamos a la predicción como si fuera un hecho. Activamos el simulador de vuelo en nuestras mentes y repasamos el desastre una y otra vez.

Mi relación se está rompiendo, y mi familia y mis amigos me rechazarán.

Mi momento feliz ha terminado.

#5. Razonamiento emocional

Esta es la falacia de pensar que nuestras emociones reflejan la realidad de lo que está sucediendo.

Como siento esto, debe ser verdad.

Si te sientes estúpido y aburrido, debes ser estúpido y aburrido. Aprendí que siempre es una mala idea permitir que mi razonamiento se adapte a mi estado de ánimo actual, especialmente si estoy deprimido. Esto crea una ansiedad injustificada. No todos los pensamientos son verdad, y no todo lo que sientes es un hecho. Con la práctica, comenzarás a notar estos pensamientos, ¿son ciertos o no? —Y luego dejarlos ir.

#6. Deberías y no deberías

Deben y no deben ser motivadores pobres. Debería hacer esto nos deja ansiosos, incluso culpables.

En lugar de, debería hacer esto, preguntar …

¿Por qué quiero hacer esto? ¿Cuál es el resultado que quiero?

Algunas personas deberían ponerse encima de sí mismas y nunca tocar el motivador real de por qué quieren hacer algo. Cuando el deber se dirige a otra persona, la ansiedad puede convertirse en enojo o resentimiento.

#7. Filtrado de información

Incluso si escuchamos 20 comentarios positivos y uno negativo, filtramos lo positivo y amplificamos el negativo. Lo colocamos en nuestra placa mental y dejamos que nuestra ansiedad crezca como una bacteria. Hemos aislado con éxito las “bacterias” negativas de la información que produce serenidad.

No podemos controlar el clima, la economía o las acciones de otros. Pero podemos controlar nuestras actitudes, pensamientos, palabras, emociones y comportamientos. Comprender nuestros patrones de pensamiento distorsionado es el mejor lugar para comenzar.

Reconozca todos estos, pero elija uno o dos que sean más relevantes para usted y su vida, y comience a tomar el control hoy.

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