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¿Cómo educan los japoneses a sus hijos para que sean disciplinados?

La educación de nuestros hijos marcará su futuro. Es por esa razón que, como padres, buscamos darles lo mejor de lo mejor. Queremos que ellos no pasen por las carencias que nosotros hemos pasado, pero al mismo tiempo queremos que sean fuertes y resueltos a enfrentar la vida.

Dice una frase: Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros. Otro consejo, esta vez bíblico, dice: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de el. Una de los países que se caracteriza por su disciplina y rectitud, es precisamente Japón. Es por ello que muchos se preguntan: ¿Cómo educan a los niños en Japón? ¿Cómo hacen para que sean disciplinados?

A continuación, algunas de las prácticas japonesas que usted puede aplicar hoy mismo:

Asigne responsabilidad:

En Japón, desde pequeños y según su edad, el niño adquiere responsabilidades: desde lavar sus dientes, hasta lavar el plato después de comer. Y el japonés ha cambiado el enfoque de tareas por responsabilidades. Es decir, se le hace saber al niño que esas pequeñas acciones le hacen mejor persona porque cultivan su carácter. De plano, el japonés entiende que una tarea finalmente es algo que podemos delegar. Pero estas responsabilidades no son delegables, son mandatorios en tanto forman al niño.

Crear hábitos:

Lo que buscan los padres japoneses es que los niños desarrollen hábitos y para ello entienden que el niño debe ejecutar sus responsabilidades en el tiempo justo. Es decir, no basta con que tienda su cama, sino que debe hacerlo en el momento indicado. Cada responsabilidad tiene su momento, y cumplir con eso crea el hábito, que es como una “rutina positiva.”

Retroalimentación:

No solo es importante reconocer a los niños cuando lo están haciendo bien, sino establecer con ellos un vínculo de retroalimentación que nos permita corregir sus fallas y explicar el porqué de nuestras responsabilidades. Es con retroalimentación que el niño hará las cosas no por sumisión, sino porque adquirirá conciencia de ellas.

Enfoque positivo:

Es fundamental entender que la palabra “NO” puede ser nociva para la mentalidad de los pequeños. En tal sentido, los padres tenemos que aprender a decir NO de forma positiva. Por ejemplo: en lugar de decir “NO LE PEGUES A TU HERMANA,” usted puede decir: “SI LE PEGAS A TU HERMANA, ELLA YA NO VA A QUERER JUGAR CONTIGO.” Los golpes no son recomendables en ningún caso, y en ninguna modalidad. Ni un correazo, ni nada. Recuerde: con golpes no educas, con golpes sometes.

Dar el ejemplo:

Se ha dicho infinidad de veces que los niños escuchan lo que les decimos, pero hacen lo que nosotros hacemos. Cuando los padres les piden a sus hijos que hagan algo que ellos no hacen, pierden autoridad moral. Por eso en la educación japonesa la coherencia es fundamental. El japonés entendió que, si quiere hijos disciplinados, primero los padres tienen que ser disciplinados.

Dedicarles tiempo:

Los padres japoneses buscan desarrollar el sentido del hogar y la familia. Por ello las madres japonesas – casi siempre – busca pasar con su pequeño, por lo menos, los 3 primeros años de vida. Lo mismo el padre: el padre japonés busca pasar tiempo con sus hijos y compartir con ellos cualquier actividad que les guste a ambos.

Gracias a Carlos Lancot

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