Mentalidad Empresarial

Como usted trate a su tiempo define el modo en el que la riqueza le tratará a usted

Antes de aprender a invertir su dinero, aprenda a invertir su tiempo. Las personas que hacemos negocios no nos movemos en base a meros caprichos, sino en base a prioridades.

A lo largo de la historia se observa que las personas que han hecho dinero, antes hicieron un acto de renuncia. En silencio y muchas veces en medio de la indiferencia, el dinero precisa que los varones y mujeres que deseen generarlo renuncien al acto de las dudas internas y a los hábitos de las mayorías.

En primera instancia, hacer dinero precisa que usted empiece tomando decisiones de carácter vital. No puede ir por allí con dudas internas. Defina sus sueños, sus metas, sus objetivos. La claridad hace que el camino se vea mejor. ¿De verdad quiere hacerse rico? ¿Cuál es su sueño? ¿Qué es lo que quiere lograr en la vida? ¿De verdad cree que el dinero es bueno? ¿Está absolutamente convencido de que es capaz de hacer empresa y construir activos que le den cuantiosos flujos de efectivo?

El hombre éxito no puede permitirse convivir con las dudas. La duda es uno de los patrimonios del pobre.  Por eso, si usted no está claro en sus más elementales convicciones, no empiece. Ese es el secreto: ganar antes de empezar. Y se gana en la cabeza, en el pensamiento, en la creencia. El que se hace rico se hace rico porque CREE que puede lograrlo.

Crea que es capaz y entienda que la pregunta más importante no es ¿cuánto quiero ganar?, sino ¿cómo quiero vivir? En este juego el dinero no es lo principal, lo principal es la libertad. ¿Cuál es el estilo de vida que quiere tener?  ¿Cómo quiere que viva su familia?

Tan pronto haya claridad, usted debe trazar un plan de acción. Definir los objetivos y hacerlos medibles. Porque como decía el padre de la administración moderna, “lo que no se mide, no se puede mejorar.”  ¿Cómo quiere vivir?, ¿Qué empresa quiere constituir? ¿A cuánto quiere elevar sus ventas?, ¿A qué países quiere llegar? Los objetivos a lograr son una invitación a la acción.

Y aquí vienen las renuncias. La persona de éxito debe renunciar al vicio de los haraganes, que es el acto de “matar el tiempo.” He aquí un primer requisito práctico: solo se puede prosperar siendo productivo.  Mañana, tarde y noche, de lunes a lunes, usted debe enfocarse en lo suyo. Se acabaron los excesos. Si tiene que dejar las fiestas, déjelas. Si tiene que avanzar un día en el que todos descansan, hágalo. Recuerde eso: el hombre de éxito es productivo. Y por encima de eso es EFECTIVO. Jamás se aparte de ese sendero. Solo permítase trabajar en aquello que de verdad es importante para usted. Nunca, jamás, se permita regalarle una hora de su tiempo a algo intrascendente. Esto es muy simple: El modo en como usted trate a su tiempo define el modo en el que la riqueza le tratará a usted. Si no puede con su tiempo ¿qué le hace pensar que podrá con el dinero?

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