Mentalidad Empresarial

Construye los hábitos y luego los hábitos te construirán a ti

El éxito depende de lo que haces diariamente. Lo que haces todos los días, tu rutina, es decir, TUS HÁBITOS, eso constituye la piedra angular de tu éxito o fracaso.

El éxito no depende del conocimiento que tienes. No depende de los libros que leíste o los audios que escuchaste. Eso a lo mucho puede ser de valiosa ayuda, pero más nada.  El éxito tampoco depende de tu dinero. El dinero no te hace exitoso, solo te hace adinerado. De hecho, el dinero no produce éxito; es al revés: el éxito produce dinero.

El éxito tampoco depende de las conexiones que tengas. Ni siquiera depende de tu apellido o de la herencia. La historia ha demostrado que hay cantidad de muchachos que nacieron en cuna de oro y luego terminaron drogándose debajo de un puente.

El éxito depende de lo que haces diariamente. Lo que haces todos los días, tu rutina, es decir, TUS HÁBITOS, eso constituye la piedra angular de tu éxito o fracaso. Desde luego, lo que haces diariamente es consecuencia de tu mentalidad.

Una mujer tiene el hábito de comer frituras y toda clase de comida chatarra. Además, es gran consumidora de gaseosas y energizantes, los cuales toma para mantenerse activa en su trabajo.  Al tiempo desarrolla colesterol y diabetes. ¿Es mala suerte? No, no es mala suerte…son sus hábitos. Todos los días ella alimentaba la enfermedad.

Un señor tiene el hábito de endeudarse. Tiene por costumbre gastar el dinero que todavía no gana. Entonces paga una deuda y de inmediato entra a otra deuda. Vive de deuda en deuda. Trabaja y se queja porque el dinero no alcanza. La pregunta es: ¿el dinero no alcanza o él no lo sabe manejar? En el otro extremo de la ciudad, un joven tiene por costumbre ahorrar el 10% de todo el dinero que gana. A los veinte años tenía un capital de 2000 soles. Invirtió, le fue bien, y parte de las ganancias las sigue re invirtiendo. ¿Tiene suerte? No, no es la suerte. Son sus decisiones, lo que hace…el hábito de manejar su dinero con otro criterio.

Un hombre de aproximadamente cuarenta años dijo que no leía porque los libros le parecían aburridos. “Cuando me pongo a leer, me duermo. No tengo la costumbre.” Entonces como no tenía el hábito de la lectura, nunca cogió un libro. Abandonó demasiado pronto. Pero otra persona tuvo una actitud diferente. Nunca en su vida se había detenido a leer, pero cuando le dijeron que la lectura podía ayudarle a abrir las puertas del éxito, mostró interés y dijo que leería. Tomó un libro y empezó a leer. A los diez minutos empezó a cabecear de sueño. Pero el hombre allí estaba. Al día siguiente lo mismo: diez minutos de lectura. Y así, día tras día, diez minutos de lectura. Al cabo de un año el hombre se convirtió en un amante de la lectura. Ahora al menos dedica una hora diaria al sano ejercicio de leer.

Los hábitos se hacen. Dependen de tu decisión, de tu fuerza de voluntad. Al principio vas a construir los hábitos del éxito, y eso supone un gran esfuerzo. También supone una inversión de tiempo en la que sentirás que no ves resultados. Pero con perseverancia lo vas a lograr y luego esos hábitos se convierten en un pasaporte para el éxito. Dijo un gran orador: “no es importante leer diez minutos al día, lo importante es leer diez minutos al día todos los días.” Lo importante es empezar…empezar y no abandonar.

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