Mentalidad Empresarial

Cualquiera tiene un título, pero no cualquiera es un verdadero profesional

Actualmente, hay muchas personas que ingresan a la universidad y salen de ella, sin haber leído un solo libro, sólo por el puro placer de la lectura.

De nuestras universidades mucha gente egresa sin nunca haber desarrollado una investigación. Muchos estudiantes universitarios ni siquiera saben redactar o expresarse con propiedad. Algunos, incluso, no tienen idea del sentido más básico de la educación: que es el respeto, la empatía y las reglas básicas de buena convivencia; cuando entran a un lugar caminan como animalitos con traje y son incapaces de dar buenos días, decir por favor, gracias. Es decir, en el mejor de los casos tienen instrucción, pero no educación.

Muchos alumnos pasan el curso porque tienen como profesores a gente que ha prostituido la docencia: profesores que se dejan sobornar, que son flojos, incompetentes. Llevan años dictando el mismo curso de la misma manera. Nunca innovaron, nunca crecieron. Se ha visto el caso de gente que, incluso, compra el título. Esa es la realidad de la mayoría de nuestras universidades: sin decir que, muchas veces, los jóvenes optan por tal o cual carrera porque ya no pudieron ingresar a la carrera que realmente querían. Se ha visto el caso de muchachos que, al sentirse con poco cerebro, se meten a la policía o a cualquier carrera porque sienten que es algo fácil.

Hoy más que nunca se requiere de egresados que sean VERDADEROS PROFESIONALES. La palabra “PROFESIONAL” se usa para referirse al que domina a la perfección un oficio y lo ejerce legítimamente, sin embargo, detrás de ella existe toda una idea que los jóvenes deben comprender y llevar a la práctica.

Ser profesional no significa tener un cartón o un grado académico, SER PROFESIONAL SIGNIFICA TENER UN CARÁCTER y un sentido ético, que nos permita ejercer y desarrollar la especialización que hemos estudiado.

Por ejemplo, si decimos: “José profesa la biología”, básicamente estaríamos diciendo: “José se ha entregado a la Biología, está convencido de sus bondades y las proclama.” Está comprometido, es un profeso. No es un simple trabajador de la Biología, sino un EMBAJADOR DE LA BIOLOGÍA. Y como tal, el hace quedar bien a su rama. Investiga, DESARROLLA UNA FORMACIÓN INTEGRAL. Es decir, no es un mero técnico, sino un PROFESIONAL: tiene conocimientos técnicos (los cuales actualiza constantemente), ha desarrollado las habilidades propias de su carrera, aporta valor tanto a su campo como a su sociedad, es una persona con ética y sentido humano.

Señores, hoy día hay muchas personas con títulos, llenos de cartones, con diplomados y maestrías, pero que se comportan como simples trabajadores. Sin liderazgo, sin sentido crítico, sin voz propia.

Es cierto que la universidad está divorciada del mercado. Es cierto que hay carreras en las que están egresando más personas de las que el mercado requiere. Es cierto que se requiere gente competente para las áreas de pleno desarrollo: como la inteligencia artificial, la programación, la genética, la medicina y las ingenierías en general. Y es cierto que nuestras universidades están formando a los chicos para que salgan a buscar trabajo, en lugar de formarlos para salgan a GENERAR VALOR. Todo eso es cierto, pero hay algo más relevante: es el alumno el que hace a la universidad.

SER PROFESIONAL es algo que un buen sistema educativo ayudaría a desarrollar, pero es, esencialmente, una cuestión personal. Depende de cada joven ser curioso, ambicioso, formarse e ir por más, en lugar de cruzarse de brazos como un mediocre.

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