Finanzas

El ahorro y la inversión son la base de la riqueza

Los estudiantes más serios de la ciencia del éxito saben que la riqueza no es tanto una cuestión de dinero, sino de mentalidad y carácter. El ahorro, más que un acto de juntar dinero es un ejercicio económico cuya función principal es forjar el carácter de la persona.

¿Cómo así? Pues el ahorro es un ejercicio que requiere mucha fuerza de voluntad. La mayoría de las personas están programadas para gastar, entonces ahorrar es ir contra sus valores primarios. Ellos dicen: “¿Para qué ahorrar si todavía soy joven?” “¿Para qué ahorrar si hay que vivir la vida?” “No pasada nada, más adelante ahorraré.”

Por eso cuando una persona quiere hacer una transformación de su mentalidad, debe desarrollar su carácter. Se dice que dentro de nosotros hay dos personas: el pobre y el rico. Cuando recibimos dinero nuestro yo pobre dice: “compra esto.” “aprovecha que hay oferta.” “cambia tus zapatillas.” El rico dice: “Hay que juntar un capital.” “Ahorra para invertir.” Esas dos personas están luchando en nuestro interior, y lo mismo que la historia de los lobos ganará aquel al que más alimentemos. Por eso el ahorro y la inversión, que son las bases de la riqueza, son una cuestión de carácter.

Cuando la mayoría de las personas empiezan a ahorrar, le están diciendo <no> a muchos gastos innecesarios. El niño que quiere comprarse un helado ahorra ese dinero. Le está diciendo <no> al placer momentáneo para optar por el ahorro que, en el fondo, es la satisfacción de largo plazo. El joven que quiere salir un fin de semana, pero prefiere ahorrar ese dinero, le está diciendo <no> a la diversión del momento para optar por el ahorro.  En el fondo, se están venciendo a ellos mismos, están ganándole a ese yo derrochador. Por eso, lo más importante en el ahorro no es la cantidad de dinero que logras recaudar, sino el carácter que desarrollas. Por eso importante que usted comprenda que, si quiere hacerse rico con su propio esfuerzo, sin hacer triquiñuelas, ni apoyarse en golpes de azar, debe dimensionar el ahorro y la inversión en su totalidad.  No existe rico que se haya hecho a sí mismo que no haya desarrollado estas dos patas de la mesa de la riqueza: el ahorro y la inversión.  Porque el ahorro conlleva una conciencia de buen manejo en todo. Así, por ejemplo, para ahorrar dinero hay que ser ordenados financieramente. Pero esa inclinación al orden económico se extiende a otras áreas de la vida: quien es ordenado con su dinero, normalmente es ordenado con su tiempo, con sus relaciones, con sus cosas. Alguien que valora el dinero, valora el tiempo. Y alguien que respeta el esfuerzo que conlleva ganar dinero, respeta a las personas. Ve la vida como la más grande inversión: invierte su tiempo, su alimentación lo ve como una inversión y no como un gasto. Lo mismo su vestimenta. Señores, así es como se han hecho los más grandes inversionistas: empezaron desarrollando su carácter porque entienden que, si no pueden manejarse a ellos mismos, nunca podrán manejar el dinero.

Foto de portada Reynaldo #brigworkz Brigantty / Pexels

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Juan Carlos Atoche