Finanzas

El conformismo es la madre de la pobreza

La madre de todas las pobrezas económicas, es siempre el conformismo. El pobre dice: “¿cómo no voy a ser pobre si vivo en medio de estos cerros? ¿Cómo quieres que compre eso si no me alcanza? ¿Qué quieres que haga si así es mi destino?” El pobre tiene excusas, no tiene hambre.

En un pequeñísimo caserío fronterizo todas las familias son pobres: allí no hay luz eléctrica, no hay agua potable y el colegio más cercano está a dos horas. Ni siquiera hay posta médica. La gente se dedica a pastorear sus cabras, unos animalitos que, como sus dueños, lucen flacos y tristes. ¿La razón? Las altas temperaturas, la falta de agua, la geografía agreste.

El común denominador es la pobreza. En la mayoría de las casas el patrón de comportamiento es más o menos el mismo: cuando a alguien se le rompe una sandalia, lo primero que hacen es coserla o hacerle un nudo para que pueda seguir siendo utilizada. En algunos casos, a la sandalia le atraviesan un alambre o clavo, y así es usada con normalidad por largos periodos. Incluso, esas mismas sandalias o zapatos pueden pasar de generación en generación, según sea el caso. Esto es lo que queremos anotar: Los pobres enseñan a sus hijos a sobrevivir.

Una cosa es enseñar el hábito del ahorro. Una cosa es enseñar a valorar los objetos que usas. Pero otra muy distinta es camuflar la pobreza. ¿Por qué en lugar de arreglar la sandalia no pensamos en  comprar nuevas sandalias? ¿Por qué nos conformamos? El pobre siempre piensa en cómo hacer para que las cosas le duren más. El rico piensa en cómo generar algo nuevo cuando haya que comprarlo. Eso es abundancia. Eso es riqueza.

La madre de todas las pobrezas económicas, es siempre el conformismo. El pobre dice: “¿cómo no voy a ser pobre si vivo en medio de estos cerros? ¿Cómo quieres que compre eso si no me alcanza? ¿Qué quieres que haga si así es mi destino?” El pobre tiene excusas, no tiene hambre.

Hay algo que distingue a los ricos: son inconformes. Ricos no están pensando en qué van a comer, ricos están pensando en qué pueden EMPRENDER. No piensan en comida, piensan en proyectos. No piensan en cómo arreglar las cosas viejas, piensan en comprar algo nuevo. Jim Rohn, quien fuera maestro de muchos millonarios, escribió algo real: “si algo no te gusta, cámbialo. Muévete. No eres un árbol.” Esto es contundente: Si tú eres rico mentalmente, pero tu ambiente es pobre, entonces te moverás a un entorno de riqueza. Harás capital, progresarás, y luego regresarás a tu tierra a crear condiciones para que otros progresen.

El siglo XXI exige gente despierta. Por eso los padres no pueden darse el lujo de enseñarles a sus hijos a sobrevivir, sino que tienen que enseñarles a soñar, a ver sus posibilidades, sus capacidades. No le enseñen a sus hijos a conformarse con la ropa del hermano mayor. No le enseñen a aceptar cosas viejas que no les gustan. No les pidan que acepten cosas usadas. Enséñenles a crear. A generar. Ricos dicen: no te conformes con lo que te toca, lucha por lo que quieres.

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Juan Carlos Atoche

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