Historias y Reflexiones

El pobre quiere dinero para dejar de trabajar, en cambio el rico quiere dinero para…

A menudo escuchamos una historia común, las personas de clase media una vez que se gradúan y luego cuando encuentran a su pareja y se casan.

Creen que, porque ambos trabajan, pueden ganar lo suficiente para salir adelante.

Para eso se aventuraron a comprar su casa, y luego llegaron las buenas noticias de que la mujer estaba embarazada. Entonces el esposo trabaja más duro para recibir la presencia del bebé. Y una vez que nace el bebé, luego nace el próximo bebé, ambos están motivados a buscar dinero. Pasó el tiempo y ambos fueron promovidos y subieron sus salarios.

Y cuando el próximo bebé crece, el hombre finalmente le pide a su esposa que deje de trabajar para cuidar al niño. Y el marido trabaja aún más duro hasta que finalmente es promovido y vuelve a aumentar su salario. El impacto del salario es bastante grande y existe el coraje de comenzar a pagar el automóvil. Y a medida que los niños crecen, la pequeña casa se llena de gente y el gran salario, ayuda a instalar una casa más grande.

Y cuando los niños crecen, entonces comienzan a pagar el próximo auto, a través de préstamos. Y cuando la carrera saltó aún mejor porque fue nombrado director, entonces comienza a instalar casas de lujo y tiene una piscina. Continúa y continúa, hasta que finalmente mueren dejando una gran deuda. Se han convertido en esclavos por dinero toda su vida.

Mientras que las personas ricas, se gradúan o incluso antes de graduarse, trabajan para adquirir conocimientos, dinero y amistades. Donde finalmente el dinero funciona para ellos. Retrasan el placer, recolectan dinero, luego invierten en los tres, de modo que el dinero trabaje para ellos con o sin trabajo.

Apartan dinero, utilizan el conocimiento para conseguir negocios que los hagan ganar mucho dinero, sin tener que involucrarse demasiado. Quizás inviertan en casas de huéspedes, pongan colegios, fondos mutuos, acciones que generen dividendos, regalías, y cuando su ingreso pasivo sea mucho mayor que su estilo de vida, están seguros de haber encontrado el verdadero sentido.

Y ese es un tema de mentalidad. En el libro La Ciencia de Hacerse Rico se lee que la riqueza pertenece a las personas de acción. Quiero que piense en la siguiente diferencia:

Una persona con mentalidad de pobreza quiere dinero para dejar de trabajar.

Una persona con mentalidad de riqueza quiere dinero para seguir creando.

Crear y trabajar son carriles completamente distintos.

Por eso la perspectiva sobre el dinero es lo que marca la diferencia. Hay una señora, ya anciana y con mucha experiencia en los negocios, que solía decir que “el dinero tiene dueño.” Ella una vez me dijo que mientras empezaba su negocio bromeaba diciendo “ya tengo un dinero circulando por allí, que llegue a mis manos es cuestión de días.”

El dinero puede estar en tus manos y aun así puede que sus verdaderos dueños sean otros. O puedes verlo al revés: quizá ahora no tienes un céntimo en tus bolsillos, pero te das cuenta, como la señora, que tu dinero ya está por allí, circulando.

Los dueños del dinero son los que lo CREAN y CREAN.

Si te falta dinero, puedes conseguirlo.

Si te falta un plan, puedes elaborar el plan.

Si te faltan socios, puedes conseguirlos.

Si te va mal en el negocio, puedes cambiar de negocio.

Si las ventas están bajas, puedes levantarlas.

Podemos hacer cualquier cosa cuando usamos LA MENTE y le ponemos esfuerzo.

A veces cuando alguien tiene éxito las personas dicen: “es que tiene contactos”, “es que a los extranjeros les va bien”, “es que tienen plata”.

Son incapaces de pensar en todo por lo que ha tenido que pasar esa persona para estar donde está. Al esfuerzo no se le puede llamar tan ligeramente suerte, además para hacer dinero no se necesita de suerte, lo que se necesita es “decisión”.

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