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La amistad entre mujeres, es mejor que un antidepresivo

La amistad es un tesoro inestimable: es la mano extendida en situaciones de necesidad, la charla pausada en los momentos de ocio, la compañía que nunca falla, incluso cuando hay muchas millas por recorrer.

Si bien las amistades genuinas en general son valiosas, las relaciones entre mujeres lo son aún más: el mito de la competencia entre mujeres está desmentido por la ciencia, que revela las razones por las que las buenas amigas funcionan mejor que un antidepresivo.

Si lo que hace que dos personas sean amigas sigue siendo un secreto que tiene sus raíces en sus corazones, la ciencia no duda de que la amistad entre las mujeres tiene un impacto mucho más intenso y positivo que el de los hombres.

Los amigos ya saben que su conexión es especial, mágica, si logran comunicarse en pocas palabras o incluso en silencio; Si son esenciales el uno para el otro en tiempos de grandes cambios, o cuando estamos confundidos y no sabemos qué camino tomar. Incluso en los momentos más difíciles, logran hacernos reír.

¿Qué dicen los últimos estudios?

Pero algunas investigaciones han revelado por qué la amistad entre mujeres puede reducir efectivamente la ansiedad y el estrés, reduciendo el riesgo de depresión.

En momentos de ansiedad y estrés, una desagradable mezcla de neurotransmisores, en particular cortisol y adrenalina, se derraman en la sangre, elevando la presión arterial y los niveles de glucosa. Estos pueden ser contrarrestados por la oxitocina, la hormona que trae calma, da una sensación de seguridad y, sobre todo, está presente en grandes cantidades en las mujeres.

La elevada presencia de oxitocina en el cerebro femenino explica la mayor necesidad de que las mujeres establezcan relaciones basadas en la empatía y el reconocimiento. Por lo tanto, cuando la vida se vuelve más complicada y estresante, las mujeres buscan amistad con otras mujeres precisamente para lograr esta complicidad que les permite deshacerse de ansiedades y temores, mientras relativizan los problemas.

En cuanto a los hombres, producen menos oxitocina: como resultado, no solo reaccionan ante el estrés y los problemas con un fuerte deseo de vuelo o combate, sino que también utilizan el confinamiento emocional, es decir, que no hablan fácilmente de su universo interior.

Además de esta explicación científica, es necesario agregar la especificidad de ciertos problemas de las mujeres que solo pueden ser comprendidos por otras mujeres, como la defensa de los derechos de las mujeres o la violencia contra las mujeres, o que crean este fuerte sentido de la solidaridad femenina.

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