Desarrollo Personal

La Ley de la Atracción solo funciona si dejas de sabotearte a ti mismo

Mantener la certeza de lo que queremos aun cuando todo va mal. Creer en lo que pedimos aun cuando superficialmente parece que no vemos resultados. Seguir creyendo, aun cuando no veas nada. Solo así la ley de la atracción funciona.

En 1910 el Dr. Wallace D. Wattles publicó La Ciencia de Hacerse Rico, el libro que posteriormente inspiró la película El Secreto. El Dr. Wallace sostiene que las personas no se enriquecen por el tipo de negocio que tienen, por la cantidad de horas que trabajan o por su capacidad de ahorro. “Las personas se enriquecen – explicaba – por su conciencia de abundancia.”

Resulta que ese principio funciona en absolutamente todas las áreas de la vida. Así como se crea riqueza mediante un estado mental de riqueza, así se crea salud mediante un estado mental de salud. Podemos crear la vida que deseemos y podemos atraer lo decidamos atraer: dinero, conexiones, viajes. El principio sostiene que “todo aquello que la mente del hombre pueda concebir, la mente lo puede realizar.” De allí se han desprendido poderosas frases: “A dónde vas con la mente, vas con el cuerpo.” “Si cabe en tu mente, cabe en tu mundo.”

La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo creo el estado mental? La clave está en crear la conciencia. ¿Qué es la conciencia? Las publicaciones sugieren que “conciencia es el conocimiento que se tiene de sí mismo y del entorno.” Vale decir, primero usted debe SER CONSCIENTE de que el universo es abundante, de que usted es un SER ABUNDANTE, que su estado natural es la abundancia y de que MERECE lo que desea.  Son puntos vitales:

#1 Reconocer y aceptar que el universo es abundante

#2 Reconocer y aceptar que usted es un SER abundante

#3 Reconocer y aceptar que MERECE lo que desea.

Sin el sentimiento de merecimiento, usted nunca atraerá lo que desea. Para que la ley de la atracción funcione, esas creencias se tienen que instalar en el subconsciente de la persona. Las afirmaciones, los decretos, la visualización, SOLO POTENCIAN la creencia subconsciente. En otras palabras, por ejemplo, si inconscientemente una persona no se siente merecedora de riqueza, por más decretos y afirmaciones que haga, no logrará riqueza. La boca solo refuerza lo que el subconsciente cree.

En algunos casos las personas subconscientemente no están preparadas, no creen en su éxito y albergan dudas y toda clase de sentimientos negativos. En esos casos, las afirmaciones y decretos deben hacerse no para lograr lo que se desea, sino para que, al escucharnos a nosotros mismos, el subconsciente lo crea. No atraemos lo que deseamos gracias a que las afirmaciones empiezan a funcionar, sino gracias a que el subconsciente lo cree. En tal sentido, objeto de repetir las afirmaciones y decretos es lograr que el subconsciente lo crea.  Esta es la lógica: “las afirmaciones convencen a la mente subconsciente de que merece lo que pide, la mente subconsciente lo cree y ahora se lo pide al universo. El universo detecta que la mente subconsciente en verdad lo cree, y entonces le da lo que pide.”

MANTENGA SU ESTADO DE CREENCIA

A fin de que la ley de la atracción funcione, debemos mantener el estado de creencia TODO EL TIEMPO. El mayor problema de las personas es que creen A VECES. Imaginemos un caso:

“Un vendedor de productos alimenticios sale todos los días de su casa con la mejor actitud del mundo. Ha repetido sus afirmaciones y ha generado un estado mental positivo. Ha decretado que HOY ES UN GRAN DÍA. Sus afirmaciones, a la letra dicen: “yo soy un éxito”, “¡Estoy muy agradecido y feliz porque mis ventas superan los 10mil reales!” Y así, afirmación tras afirmación, el tipo está decidido a lograr que la ley de la atracción le funcione. El mayor, desafío, no obstante, es que nuestro amigo no mantiene la creencia todo el tiempo. Cuando llega a su negocio, las dos primeras horas está positivo, pero conforme avanza el reloj, hacia las once de la mañana, conforme ve que no llegan clientes, empieza a alterarse, a dudar y a expresar oraciones que reflejan miedo y escasez: “el día está malo.” “creo que esto no es para mí”, “¿qué me falta?, ¿qué me falta?” se pregunta una y otra vez.

Aquí es donde queremos que note algo: usted tiene que ser el amo de su mente. La mente recibe las órdenes que usted le da. ¿Qué pasa si usted tiene un empleado y a cada rato le da una orden y luego le da una contra orden? ¿Cómo se sentiría ese empleado? Todos coincidimos en que ese empleado se sentiría confundido. La mente es igual. El subconsciente funciona cuando recibe una sola orden. ¿Qué pasa con tu subconsciente cuando le dices que eres un éxito y luego cuando las cosas aparentemente no van bien expresas dudas y temores? El subconsciente entra en confusión. Por eso el esfuerzo más importante para lograr que la ley de la atracción funcione es dominarnos a nosotros mismos. Tener un completo y absoluto dominio de nuestra mente. Mantener la certeza de lo que queremos aun cuando todo va mal. Creer en lo que pedimos aun cuando superficialmente parece que no vemos resultados. Seguir creyendo, aun cuando no veas nada. Solo así la ley de la atracción funciona.

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