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La ley de oro de los más exitosos

La regla de 5 horas potenciará su éxito, aquí la nota.

A los 10, Benjamín Franklin anuló la educación formal y se convirtió en un aprendiz de su propio padre. En la adolescencia no demostraba ningún talento particular, además de la pasión por los libros. Cuando murió, en 1790 a los 84 años, era uno de los estadistas más respetados de Estados Unidos, su invento más famoso (entre otras cosas, fue el para-rayos, usado hasta hoy), además de ser autor e investigador, con trabajos en los campos de la lengua meteorología, teoría de la electricidad, demografía, entre otros.

¿Qué pasó en esos 74 años entre un punto y otro?

Durante toda su vida adulta, Benjamín Franklin invirtió consistentemente una hora de su día, durante los días laborables, en el aprendizaje. Esta práctica se conoció como “la regla de las 5 horas”, que consistía en algo como lo siguiente:

#1. En la mañana estudiaba y escribía sobre lo que había leído.

#2. Objetivos personales definidos (conocidos 13 virtudes).

#3. Se reunía frecuentemente con personas de interés similar para intercambiar ideas y mejores prácticas.

#4. Transformaba sus ideas en experimentos.

#5. Creaba cuestiones acerca de los asuntos que estudiaba para reflexionar a lo largo del día, cuando tenía más tiempo libre.

“La regla de cinco horas” puede considerarse como la “abuela” de un enfoque conocido hoy como el “aprendizaje permanente”, que considera que el aprendizaje debe ser visto de forma acumulativa, constante y consciente durante la vida y no restringirse a un lugar y tiempo para adquirir conocimientos (escuela) y a un lugar y tiempo para aplicar los conocimientos adquiridos (lugar de trabajo).

¿Qué es lo que Warren Buffet, Bill Gates, Elon Musk y Mark Zuckerberg tienen en común (además de ser multimillonarios)?

Todos son adeptos del aprendizaje a lo largo de la vida y la hacen básicamente por la lectura. Warren Buffet pasa 5 o 6 horas de su día leyendo, desde periódicos hasta informes financieros y artículos académicos, un estimado de 500 páginas. Bill Gates, a su vez, lee 50 libros al año. Mark Zuckerberg fue desafiado en 2015 leer un libro cada dos semanas. Elon Musk, de acuerdo a su hermano, constantemente “devora” dos libros en un día.

Obviamente nadie necesita (y no tiene tiempo) de quedarse leyendo todo el día, pero implementar la rutina de Benjamín Franklin es extremadamente viable. Otro punto que vale tocar es el hecho de que la lectura sea la forma principal de aprendizaje escogida de los ejemplos citados (incluso del propio Franklin). Es la más fácil de implementar (no es necesario ningún equipo especial a no ser que se quiera), libros, revistas y artículos impresos pueden ser cargados sin mucha dificultad.

De cualquier manera, una cosa es esencial para ponerla en práctica: arreglar un tiempo libre. No hay otra manera, este es el primer paso y el más importante. Por supuesto que media hora es mejor que ninguna hora, pero es interesante enfocar en los 60 minutos por una cuestión de comodidad, si dormimos 8 horas (por lo menos es el sugerido), 1 hora al día representa 1/16 del tiempo que nos quedamos despiertos.

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