Mentalidad Empresarial

La mejor lección de la Biblia sobre el trabajo honrado y el dinero

Proverbios 10. 4 – 5: “Las manos perezosas empobrecen al hombre, pero las manos diligentes le traen riqueza. El que hace la cosecha en el verano es hijo sensato, pero el que duerme durante la siega es hijo que causa vergüenza”. 

La primera cosa que necesitamos entender es que vivimos un tiempo en que se privilegia el consumo, pautado en la lógica de que no tenemos las cosas, entonces debemos hacernos de créditos para tener efectivo.

Nuestra propuesta es justamente contraria a esto, nos hemos programado para ahorrar y comprar sin endeudarnos.

Para ello tenemos que cambiar nuestra visión de largo plazo y entendemos que el ahorro no es algo natural, con esa costumbre nadie nace.

Entonces ¿Qué debemos hacer para cambiar?

#1. La primera cosa que necesitamos hacer es tomar la decisión de convertirse en un ahorrador, es decir, decidir de manera irreductible que, a partir de un determinado momento de nuestras vidas, pasaremos a dirigir un porcentaje de nuestros ingresos para el ahorro.

Mientras realmente, no tomes esa decisión no llegaremos a ninguna parte, nos quedamos sólo esperando y diciendo que no podemos conseguirlo.

Para que esa decisión sea tomada en serio, es necesario que estemos preparados y concientizados para ello, pues como hemos dicho ahorrar no es algo natural.

#2. La segunda cosa que hay que hacer es determinar la cantidad que vamos a dirigir a este fin y, en ese punto, es importante subrayar que no puede ser un valor irreal, ya que éste es uno de los principales motivos de desistimiento, las cantidades muy altas.

#3. La tercera cosa es que tener disciplina y perseverancia. El ahorro debe tener la connotación de una responsabilidad vitalicia, es decir, así como tenemos determinados gastos obligatorios y de que no podemos huir el porcentaje destinado a este fin no puede ser visto como algo que, por cualquier motivo, puede dejarse de lado, por el contrario, debe formar parte de nuestro presupuesto y no tener la connotación de guardar solo lo que sobra, pues quien piensa así no puede ahorrar.

Esas son las tres principales cosas que necesitamos hacer para conseguir juntar algún dinero. En el caso de usted que está leyendo ese texto, resuelva ponerlas en práctica, tenemos la certeza absoluta de que, en algún tiempo, tendrá una determinada cantidad fruto de esas actitudes.

La gran balada para poner en práctica estas decisiones, es la visión a largo plazo, por lo que hablamos en cantidad posibles y no en valores absurdos, sin embargo, por desgracia, la gran mayoría de las personas esperar mucho tiempo antes de ver el fruto de sus ahorros.

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