Mentalidad Empresarial

La pobreza y la riqueza no están en tus bolsillos, sino en tu mentalidad

La riqueza y la pobreza son estados mentales que, en gran medida, se van formando en la actividad cotidiana. En muchísimos casos la pobreza es una cultura: está en nuestro vocabulario, en nuestros chistes, en la política, en la televisión; por donde miramos, allí hay pobreza.

Hay programas de televisión cuyo rating está basado en hacer de la pobreza un espectáculo. Lo disfrazan de ayuda social, pero, en el fondo, es un show que busca lucrar con la necesidad: son programas montados para mostrar al pobrecito, al indefenso, al enfermo, llorando y casi mendigando. Lo muestran allí, exhibiendo su dolor y luego le ponen un padrino que por lo general es un político que quiere lavarse la cara: ¿y que le regalan al necesitado? le regalan dinero o le dan alguna ayuda simbólica.

La televisión está llena de esos programas y de novelas cuyo argumento promueve la pobreza como virtud: te venden a los pobres como los buenos y a los ricos como los malditos de la historia. Mucha gente creció viendo novelas del corte de Marimar, María la del Barrio, La Usurpadora, Esmeralda, El Premio Mayor o Mil Oficios. Así es como entretienen a los pobres: con programas que generan más pobreza.

Nadie te habla de riqueza…nadie la promueve. Luego escuchas a los políticos en campaña: ¿qué prometen? ¡Crear puestos de trabajo! ¡Reducir la pobreza! Ningún político dice: ¡Vamos a promover a más empresarios! ¡Vamos a crear más riqueza! No, su enfoque es un enfoque equivocado: quieren un país de empleados. Quieren mano de obra. Quieren que a usted no le falte para comer. Y entonces los niños crecen escuchando eso y luego piensan que el gobierno debe dar trabajo o que lo normal es eso: estudiar y buscar un empleo.

Crecemos en entornos que promueven la pobreza, que limitan nuestro potencial. Luego prendes la radio y escuchas a un efusivo locutor anunciando que ellos te van a regalar 50 soles si llamas y respondes al aire una de sus preguntas… te venden la ilusión del dinero rápido.

Hemos hecho de la pobreza una cultura, al punto que incluso en las redes sociales circulan memes de la pobreza. Hace días veía un meme de la rana René diciendo: ¡El dinero es un traidor, siempre que salimos vuelvo a casa solo! El asunto con esto es que eso que de broma en broma dices, se termina convirtiendo en una sentencia. El subconsciente no tiene sentido del humor. En otro meme la rana René decía: “a veces quiero irme de viaje, pero luego me acuerdo que soy pobre y se me pasa”. La gente comparte eso, se ríe con eso…hace suyo el mensaje. ¿Qué pasa si usted dice que es pobre? ¡Es pobre!

La pobreza no está en nuestros bolsillos, está en nuestra cabeza. Su pobreza no la crea el gobierno, la crea usted. Usted es pobre no por su sueldo, no por su jefe, no porque vive en una choza…es pobre por sus pensamientos. Y esos pensamientos están tan anclados, tan enraizados, que realmente es difícil detectarlos. Figúrese el siguiente caso: Dos amigos se ven después de tiempo. Mientras se confunden en un abrazo, uno de ellos le dice al otro: “y ese milagro te has acordado de los pobres…” ¿Se da cuenta? De broma en broma, ese amigo se asume pobre.

La clave está en cambiar la información que escuchamos. Porque si usted se queda escuchando los noticieros, viendo las novelas o escuchando a los amigos que muchas veces están peor que uno, nunca vamos a crecer. A veces incluso la pobreza está en nuestra propia familia: padres conformistas, pareja miedosa, hermanos pesimistas. A Albert Einstein, quien es considerado el científico más importante del siglo XX, se le atribuye la siguiente cita: “locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Resultados diferentes precisan acciones diferentes. El gran dilema es que acciones diferentes, precisan pensamientos diferentes: así que, si quiere riqueza, cambie de enfoque.

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Juan Carlos Atoche