Consejos y Frases

Las cosas no valen por lo que son, sino por lo que vemos en ellas

Esto es válido tanto para hacer riqueza material, como para hacer riqueza espiritual. Es válido para sacar adelante un negocio, como para sacar adelante una relación de pareja.

Muchas veces buscando aquello que nos falta, perdemos aquello que tenemos. Nos sentimos mal poniendo nuestra energía en las carencias o, incluso, dejamos de ver el potencial de aquello que sí tenemos.

Dicen que el secreto de los negocios es empezar donde estamos y como estamos. Empezar con lo que tenemos y disfrutar de eso. Porque si usted se cruza de brazos lo único que va a pasar es el tiempo.  Una comunidad campesina veía que en sus tierras crecía de forma natural un hongo. Ellos se lamentaban de que sus tierras no sirvan más que para que crezcan pinos y hongos, los cuales, además, nadie quería comprar. Pero ellos no averiguaron nada acerca de los hongos, no vieron el potencial y simplemente se quedaron con la opinión de los comerciantes de la zona, quienes decían que los hongos no servían para nada.

Pero un día llegó un extranjero, el cual empezó a hacer harina de los hongos y la empezó a exportar. Todos vieron como los hongos, de los que ellos se quejaban, ahora se convertían en su más valiosa fuente de ingresos. Señores, a la mayoría de las personas le sucede eso: no valoran lo que tienen y esperan a que venga alguien de afuera para recién darse cuenta de lo que tienen.

Permita que le relate una vieja historia:

“Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca.

Como sabía que su vecino era un destacado poeta, se decidió a pedirle el favor de que le hiciera el aviso de venta.

El poeta accedió gustosamente y empezó a elaborarlo:

El cartel decía:

“Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto”

El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquel hombre del aviso de venta ya se había mudado.

Enorme fue su sorpresa al encontrarse otra vez con el campesino trabajando en sus campos.

El poeta le preguntó:

¡Amigo! ¿No se iba de la finca?
El campesino con una sonrisa le respondió:

No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que por ahora no existe otro mejor…”

Señores, así somos muchos de nosotros. No nos damos cuenta de lo que tenemos, lo desperdiciamos, lo malbaratamos, no lo valoramos. Quizá usted no tiene una finca, quizá tiene otra cosa: pero con enorme potencial. Recuerde: “las cosas no valen por lo que son, valen por lo que vemos en ellas.”

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Juan Carlos Atoche