Mentalidad Empresarial

Los ganadores no compiten, los ganadores crean

Donde hay competencia, no hay abundancia. Puede haber dinero, pero no abundancia. El único carril de la abundancia es el de la CREACIÓN. El pensamiento correcto es: “yo no compito, yo creo”.

Una mujer tiene un negocio, pero siente que las ventas están bajas. “Siempre estoy al tanto de mi competencia, no para copiarles sino para inspirarme”, agrega.

Este es un enfoque equivocado: tus principales fuentes de inspiración tienen que ser tus clientes. Supe que el actual hombre más rico del mundo tiene una filosofía centrada en el servicio. Él dice: “Deja de mirar a los costados, deja de esperar que la competencia haga algo diferente. En lugar de eso mira a tus clientes y pregúntate cómo les puedes servir mejor.” ¿Quieres llevar la delantera? Mira a tus clientes. Escúchalos.

El comercio tradicional tiene como obsesión ganarle a la competencia. Su enfoque es “ganar/perder.” “Si no estás conmigo, estás contra mí.” “Vendes lo mismo que yo, entonces eres mi competencia porque te vas a llevar mis clientes.” “Tengo que ser el primero, tengo que ser el número uno.”

Señores, esos enfoques resultan dañinos. Son propios de la escasez. Repasemos:

– Usted no tiene que ser el número uno. No tiene que ser el primero. Eso significa que hay un segundo pisándole los talones o deseando pasarle. En lugar de eso, replantee su visión: usted es ÚNICO. Su negocio es único. Usted no tiene competencia. Otros pueden verle a usted como competencia, pero íntimamente usted sabe que no tiene competencia. No rivalices. Céntrate en crear, en avanzar sin compararte. Innova pensando en la persona que se beneficia con tu producto o servicio.

Recuerde: donde hay competencia, no hay abundancia. Puede haber dinero, pero no abundancia. El único carril de la abundancia es el de la CREACIÓN. El pensamiento correcto es: “yo no compito, yo creo.” Los mediocres esperan que otros mejoren para ellos recién ponerse las pilas. Usted no: usted enfóquese en avanzar, todos los días un paso, todos los días adelante, a mejorar, a crecer. Reinventarse a diario. Corra su carrera sin presiones…sin comparaciones, sin querer que otros pierdan. Porque, así como el sol sale para todos, así la riqueza es para todos.

Recuerde esto: si usted tiene que pelear por un cliente, ese no es su cliente. Imagine que su negocio es un jardín y los clientes son las mariposas… ahora aplique la lección: “el secreto no es ir detrás de las mariposas, el secreto es cultivar el jardín para que ellas regresen.”

¡Alto el pensamiento!

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Juan Carlos Atoche

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