Mentalidad Empresarial

Los ricos trabajan menos, pero ganan más

Puede sonar injusto, pero es una realidad: el trabajo puede garantizar un pan en la mesa, pero no garantiza el progreso, la libertad y la felicidad. En parte el odio que muestra mucha gente pobre hacia los ricos es, precisamente, porque el pobre siente que el rico se da la gran vida pero no se esfuerza.

Todos hemos visto a personas que, literalmente, se “matan trabajando.” Pasan doce o catorce horas diarias en un empleo que detestan, ganando lo que no les alcanza. Algunos otros, incluso, abandonan a sus familias para irse a trabajar. Supe de un señor que trabajaba en una mina y cumplía un sistema llamado 21 x 7, que básicamente consiste en trabajar seguido por tres semanas en el campamento minero, y luego tener una semana libre.

El punto es que hay personas que trabajan y trabajan, pero no progresan. Una señora abrió una tienda y murió con “su tiendita”. Nunca escaló. Nunca avanzó. No se supo si ella tuvo un negocio o si la tienda la tuvo a ella: eso a penas le dio para poner un pan en su mesa. Otros viven para pagar a los bancos o a los prestamistas: trabajan y trabajan, pero todo es para para el banco o para pagar intereses. Más trabajan, más se endeudan.

El famoso comediante mexicano Mario Moreno “Cantinflas” dijo algo cierto: “Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado.” El trabajo, entendido como actividad remunerada, puede ser visto como una bendición o como una maldición, según sea el caso.

Cuando usted hace lo que no le gusta, gana lo que no le alcanza y le tratan mal, eso es una tragedia. Ese trabajo no es una bendición, a lo mucho será una lección. Pero usted debe salir de allí…eso le enfermará. Le consumirá lentamente.

El trabajo solo es una bendición cuando usted hace lo que le gusta y encima le pagan. El viejo filosofo Confucio lo expresó muy bien: “dedíquese a lo que le gusta y no tendrá que trabajar ningún solo día de su vida.”

Eso hacen los ricos…los ricos hacen lo que les gusta. Los ricos dirigen. Los ricos compran el tiempo a los pobres y los ponen a  trabajar PARA ellos. El rico dice: “para que mi negocio funcione, debo hacer esto y aquello, pero yo no puedo hacer esa tarea porque debo dedicarme a tareas más importantes.  Ah, okey, contrataré a alguien para que lo haga por mí.”

El pobre está pensando en vender su tiempo, el rico está pensando en comprar tiempo. Ricos hacen negocios, los organizan, los sistematizan… incluso los ricos contratan gente para que piense por ellos. Contratan gente para que les resuelvan problemas a los que ellos no pueden dedicarse.

Pero no todo es tan sencillo como parece. “Los ricos trabajan menos y ganan más, mientras que los pobres trabajan más y ganan menos”, parece un acto injusto. En realidad es un acto de justicia: la ganancia es una recompensa por tomar el riesgo. Si bien el empresario parece que trabaja menos, TIENE MÁS RESPONSABILIDAD. En cambio el empleado no: el empleado cumple su horario y espera su pago. El rico ganan más porque asume el riesgo: trabaja menos, pero TIENE MÁS RESPONSABILIDAD. Su ganancia es un premio del mercado.

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Juan Carlos Atoche

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