Mentalidad Empresarial

Ningún éxito empresarial justifica un fracaso familiar

El verdadero éxito implica ser abundante en todos los aspectos. No solo en dinero, sino en salud, familia y tiempo.

La historia dice que un señor era muy trabajador. Era un empresario de rotundo éxito económico. Había levantado una conocida empresa de transportes, la cual, en términos exactos, poseía una flota de más de 200 buses.  El hombre, además, era propietario de varios terrenos muy bien ubicados. Era, por así decirlo, un hombre de dinero. Pudiente. Potentado. Era, sin duda, un tipo bueno para los negocios. Pero el detalle es que había tenido tres compromisos oficiales, y en total tenía 15 hijos en seis mujeres. Antes no existían las redes sociales, ni la computadora. Antes las mujeres no solían acudir a los juzgados a poner denuncias por paternidad o pensión alimenticia. Entonces en ese contexto es que este empresario había sido un don juan, por no decir un irresponsable que tuvo hijos por aquí y por allá. Algunos de ellos los tuvo que reconocer ya grandes.

El punto de esta historia es el siguiente: Cuando este hombre decide retirarse de sus negocios, los hermanos han entrado en una batalla campal entre ellos. Se pelean, se amenazan. No hay unión, no hay respeto. Por más que el padre hace esfuerzos para re-direccionarlos, nada funciona. Por otro lado, este hombre ha decidido retirarse no por propia voluntad, sino porque una enfermedad lo obligado: su diabetes. Su diabetes, voraz e imparable, ha hecho que le amputen una pierna y lo está dejando casi ciego. Este señor ahora dice: “daría todo mi dinero para que me quiten esta maldita Diabetes.”

Veamos: el hombre era bueno para hacer dinero, era bueno para el negocio, pero era malo con su propia vida. Comer mal, le pasó factura. Llevar una vida desordenada haciendo hijos por aquí y por allá, también le pasó factura. Este era un hombre con dinero, pero sin prosperidad. No era un hombre, solo era un hombre adinerado. Recuerde que la verdadera prosperidad implica paz en la conciencia. Ganar dinero sin hacer daño. Ganar dinero, durmiendo tranquilos.  Ganar dinero sin descuidar a la familia. Este hombre supo levantar una flota de transporte, pero no supo levantar un hogar. Él ahora pregunta: ¿Por qué mis hijos son así? A lo mejor no se da cuenta que son así porque quizá crecieron sin figura paterna, sin amor. La vida le está devolviendo lo que sembró. Por otro lado, la prosperidad implica respetar a tu cuerpo, y respetarlo significa ser saludable. ¿De qué sirve hacer dinero si no vas a poder disfrutarlo? El cuerpo es nuestro templo, respetarlo es de sabios. Recuerde: la prosperidad es integral.

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