Saltar al contenido

No compartas tus metas con estas 3 personas

¿Debemos compartir nuestras metas con todos? Aquí la nota.

Cuanto beneficio obtenemos al contarle a todos nuestros objetivos en mente, ¿es realmente necesario hacerlo para tener éxito? Hacer un compromiso con el mundo garantizará que tengamos la presión adicional para ver ese objetivo hasta su finalización. Pero, ¿es ese el mejor enfoque?

Aquí hay algunas personas con las que debes tener cuidado de compartir tus objetivos:

#1. Personas que siempre están criticando

A menudo, el crítico tiene buenas intenciones; no quieren verte viajando por el camino equivocado. Pero podemos malinterpretar fácilmente ese consejo para el perfeccionismo. El crítico no es necesariamente tóxico, pero él no es la persona con la que deseas hablar mientras tu objetivo todavía está en sus primeras etapas.

Puedes tener toda la confianza en el mundo, pero aún debes considerar que tu visión está en la infancia y necesita protección. En esta etapa, el impulso es la clave.  Coloca su opinión demasiado pronto en el proceso y solo sirve para postergar nuestro viaje o detener nuestro camino hacia el éxito por completo.

Solución: Es esencial mantener a estas personas en nuestro círculo, pero solo podemos compartir nuestros objetivos con estas personas cuando hemos ganado suficiente tracción. En ese momento, podemos solicitar los comentarios de un crítico que puede ayudar a aumentar la calidad de nuestra búsqueda. Estas personas tienen una mentalidad que puede ser increíblemente útil para editar nuestros manuscritos, revisar nuestros productos y perfeccionar nuestro conjunto de habilidades.

#2. Personas que elogian el proceso en lugar del rendimiento

El acto de establecer una meta y seguir el camino a la grandeza es incómodo. Si nos sentimos confortados por la aceptación de los compañeros por simplemente establecer el objetivo, es posible que nunca encontremos el seguimiento para alcanzar ese objetivo. Volveremos a nuestra zona de comodidad familiar en lugar de ese plano de éxito más elevado.

Como todo ser humano, somos criaturas sociales, a menudo queremos ser aceptados por las personas que tenemos cerca. Nuestros amigos y familias bien intencionados intentan aumentar nuestra autoestima elogiando los objetivos que establecemos. Esto, sin embargo, es ineficaz ya que puede crear validación en la intención en lugar de la acción. Los psicólogos han demostrado que elogiar el proceso en lugar del rendimiento es más beneficioso para la autoestima y el logro de metas.

Solución: recuerda que establecer un objetivo no te distingue. Debemos tener cuidado con la comodidad que puede producir un cumplido. Si compartes tus objetivos con tus seres queridos, recuérdate que todavía tienes un largo camino por recorrer y que el seguimiento siempre se sentirá mejor que la validación. Si una persona te felicita por establecer un objetivo, reestructura el cumplido en tu mente como si estuviera felicitando tu compromiso continuo de lograr ese objetivo.

#3. Personas que nunca han cumplido sus propios objetivos

Una persona que no persigue sus propios objetivos puede sugerir que no necesita cambiar. Es el deseo egoísta de una persona que quiere sentirse igual al detenerte. Esto es increíblemente pernicioso, ya que hará que te instales en lugar de esforzarte. De esta manera, sus creencias nunca son desafiadas, y sus metas nunca se cumplen. Cada persona tiene sistemas de creencias sobre lo que es posible o imposible, forjado por la educación de una persona.

Hay muchas personas que sugieren que bajes tus objetivos a algo que les parezca razonable, dada su percepción de posibilidad. Al hacerlo, nos comprometemos a vivir vidas socialmente aceptables en lugar de perseguir los inventos, negocios y comportamientos que pueden sacar a una sociedad entera del status quo.

Aún más sutil es la persona que verbalmente acepta tu esfuerzo, pero no verbalmente está en desacuerdo. Se ha afirmado que nos comunicamos en un 93% de forma no verbal. Por medio de las neuronas espejo, nuestros cerebros pueden captar todo lo que no se está diciendo, por lo menos inconscientemente. Una persona que cree verbalmente en ti, pero no verbalmente duda de que harás que te preguntes a ti mismo. Sentirás dudas al pensar en tu objetivo, y eso tiene el potencial de descarrilar tu progreso incluso antes de que comience. Como nuestros objetivos todavía están en desarrollo, debemos asegurarnos de que no se mantengan en compañía de personas que viven incrédulas.

Solución: comparte tus objetivos con personas que ya han alcanzado el éxito en esa área de su vida, o con personas que actualmente persiguen el éxito en sus propias vidas. Tienen los sistemas de creencias que los escépticos, los detractores y los pensadores promedio no poseen. Estos son los pocos elegidos que estarán en desacuerdo contigo cuando comiences a dudar de ti mismo, los que pelearán contra tus creencias limitantes y te mantendrán en un nivel de vida más elevado.

Comentarios

menú