Historias y Reflexiones

No hablar mal de otros es la mejor manera de hablar bien de ti

Una mente sana debe estar cien por ciento enfocada en su vida, en sus proyectos y en sus desafíos.

La misma sabiduría popular sugiere que cuando una persona está ocupada en su propia vida no tiene tiempo para criticar o juzgar a los demás. Pero, sin embargo, en las empresas, en las asociaciones, entre nuestras amistades y muchas veces en nuestra propia familia, se esparcen rumores, calumnias; en resumen, circulan chismes. Señores, los chismes son el cáncer de toda organización, sea del tipo que sea. Por eso hay que acabar con ellos promoviendo un ambiente de respeto y buena comunicación. Dice una frase: “El chisme es la emisora del Diablo.” Lo es porque siembra desconfianza, traición, rencor y emite un veneno triple: enferma al que lo dice, al que lo escucha y a la persona de la que se habla. Considere lo siguiente:

#1. No se convierte en el tacho de basura de nadie. ¿Qué razones tendrá el chismoso para pensar que a ti te interesa escuchar un chisme? Es decir, ¿Por qué el chismoso piensa que usted también es chismoso? Lo mejor es pararlo en seco: no escucharlo. Hacerle saber que esos temas no son de su interés. La filosofía de usted tiene que ser la siguiente: “yo hablo de ideas y proyectos, no de personas.”

Recuerde la famosa historia del gran filósofo Sócrates:

El joven discípulo del filósofo llega a casa y le dice:

– Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…

– ¡Espera! – lo interrumpe el filósofo – ¿Has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

– ¿Las tres rejas? – pregunta su discípulo –

– Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

– No, maestro. Lo oí comentar a unos vecinos…

– Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

– No maestro, en realidad, no. Al contrario…

– Ah, bien… La última reja es la necesidad. ¿Es realmente necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

– A decir verdad, no.

– Entonces… – dijo el sabio sonriendo – si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Señores, recuerden: relaciones sanas, amistades fuertes. Ni chismes, ni rumores: respeto y buena comunicación, SIEMPRE.

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Juan Carlos Atoche

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