Desarrollo Personal

No tienes lo que quieres, porque no quieres lo que tienes

En cierta ocasión un Rabino explicó que a veces no tienes lo que quieres, porque no quieres lo que tienes.

Te quejas, reclamas, y pides y pides, pero casi nunca agradeces lo que tienes.

A pesar de tus molestias, no agradeces por tu salud.

A pesar de tus dificultades, no agradeces que tienes la capacidad para mejorar tu economía.

El agradecimiento no es una acción interesada, sino una actitud del corazón. El solo hecho de agradecer hace que usted empiece a sentirse bien consigo mismo.

Mira la vida desde otro ángulo: agradece que estás en el juego de los negocios. Agradece los aprendizajes, las experiencias, el crecimiento financiero…

La actitud: “necesito esto, necesito aquello”, solo te convierte en un pedinche, una especie de mendigo de la vida, un mendigo sofisticado. Es una actitud inmadura. Primero agradece…y empieza agradeciendo por todo aquello que te hace sentir bien, por todo aquello que te hace sentir completo, listo para avanzar…

Es decir, agradece por tu familia, por un día más, por tu alimento, por tu techo…

Ese mismo rabino que escuché decía: “hay que pedir, pero hay que saber pedir… y se empieza por el agradecimiento.”

 

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