Mentalidad Empresarial

Para acabar con la pobreza, hay que reprogramar el chip

El éxito o el fracaso es cuestión de PROGRAMACIÓN. Crecemos en entornos que, inconscientemente, estimulan la pobreza, el conformismo, la escasez…

Un niño nació en un hogar bilingüe, así que creció con dos idiomas. En otro país y en otra familia, a los cuatro años un niño ya hablaba cuatro idiomas. El bebé no tiene la capacidad para decir: “no, no puedo aprender un idioma más.”

Bob Proctor cuenta esas historias y nos dice que en el mundo hay lugares en los que la gente es multilingüe. Si lo piensas, nosotros hablamos el idioma que hablamos, del modo en el que lo hacemos, porque no hubo limitación mental alguna…

Somos producto de nuestro entorno…

Somos producto de las ideas que nos repetimos día tras día…

Por eso la mente puede ser tu peor enemigo o tú mejor aliado… el éxito o el fracaso es cuestión de PROGRAMACIÓN.

Crecemos en entornos que, inconscientemente, estimulan la pobreza, el conformismo, la escasez…

Si quieres comprobarlo, préstale atención a tus palabras… se dice que “las palabras suelen ser una fotografía de nuestros pensamientos”; así, las frases o expresiones que usamos con frecuencia, suelen reflejar nuestros patrones mentales…

Pongamos un ejemplo:

Fíjese en la expresión “MENOS MAL…”

Un muchacho iba conduciendo su vehículo cuando de pronto una moto, que iba a toda velocidad, estuvo muy cerca de impactar con el espejo del lado derecho. De inmediato, con un ligero susto, el muchacho dijo: “Uff… menos mal.”

Si reflexiona, caerá en cuenta de que aquella es una expresión muy común; la usan grandes y chicos. Es de uso cotidiano. Parece inofensiva pero, en el fondo, refleja un patrón de escasez, como si siempre estuvieses esperando, no lo bueno, no lo mejor, no lo extraordinario, sino lo menos malo. ¿Por qué no cambiar a “gracias, seguimos bien.” o cualquier otra expresión que proyecte un mejor estado de ánimo?

Pasa lo mismo con la expresión “no hay problema” y con la expresión “no te preocupes.” Es como si, inconscientemente, estuviésemos programados para esperar problemas y preocuparnos. Pongamos un caso:

Pídale a alguien un favor. Si esa persona puede hacerle el favor, es probable que le responda diciendo: “No hay problema” o “no te preocupes.” La pregunta es: ¿Y qué problema tenía que haber? ¿Por qué suponer eso? ¿Por qué suponer que el otro se tiene que preocupar? ¿Por qué asociar los “favores” a situaciones de ese tipo?

Es la mente…

Como es tu programación, así es tu vida. Creencias, limitaciones de pensamiento….

¡Cambia eso, empieza un re ingeniera mental!

Saludos mis amigos, estamos en la jugada.

 

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