Mentalidad Empresarial

Redes sociales vemos, deudas no sabemos

No todo lo que brilla es oro, reza un viejo dicho.

A veces nos dejamos llevar por las apariencias: vemos en las redes sociales a las personas publicando sus éxitos. Sus viajes y sus adquisiciones. Entonces algunos experimentan esa falsa sensación de progreso y empiezan a competir. “Fulano está avanzando.” “Ellos viven viajando” “se dan la gran vida.” Una señora comentaba que al ver las fotos de sus amigas, ella se sentía mal. “Sentía como si yo me estuviese quedando. El éxito ajeno me ponía mal, me hacía ver mi pobreza.”

Si usted tiene su autoestima tambaleante, entonces está expuesto a que el éxito ajeno lo sacuda. Porque muchas veces cuando internamente no estamos bien plantados, nos comparamos. Queremos estar iguales o mejores que los demás. Y esa sensación es peligrosísima, primero, porque reduce el progreso a la adquisición de cosas. Y en ese afán terminamos haciendo locuras: queremos aparentar, queremos figurar, queremos mostrar nuestro éxito, y entonces nos endeudamos. Malgastamos nuestro dinero.

No te dejes impresionar por las fotos ajenas. No caigas en el juego de querer demostrar que te va bien. El éxito no es una foto con miles de likes. El éxito no es una foto mejorada con filtros. A veces las personas lucen camionetas lujosas, joyas, viajes y además exhiben que frecuentan lugares de alto coste. Pero todo eso lo sostienen con la deuda. Cuando a esas mismas personas las volteas, no cae ni un céntimo. Viven de apariencias. No son lo que muestran.  Ves la sonrisa y la aparente popularidad, pero por dentro hay preocupaciones. Viven corriendo para pagar las tarjetas de crédito. Eso no es verdadero éxito, eso es ser esclavo del dinero plástico.

Señores, el camino para el éxito debe estar libre de toda perturbación. Que el éxito ajeno nos alegre, pero que jamás haga que nos endeudemos. El éxito no admite falsedades. No tienes que quedar bien con nadie. Los que te quieren, te quieren por lo que eres. Si tú forma de ver la vida y disfrutarla, impresiona a otros, bien. Y si no, igual bien.  Número dos, el éxito es de permanente construcción. Endeudarse para consumir, es un fatal error. Solo habría que hacerlo para invertir. Así que si los lujos tienen que esperar, pues que esperen. Haga sus negocios, invierta en su educación, disfrute de la vida sin caer en los despilfarros. Eso es usar el dinero con inteligencia.

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