Consejos y Frases

Ser exitoso implica tomar decisiones y correr riesgos, a pesar de tener miedo

Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente. Peter Drucker

A menudo, aquellos que se lanzan en los negocios más impensables, son aquellos que ya no tienen nada que perder porque ya lo han perdido todo: lo único que los empuja a arriesgarlo todo por todo es una última chispa de esperanza, un intento desesperado de aferrarse a lo imposible.

Lo que realmente hace la diferencia no es la suerte, sino el coraje de lanzar y asumir el riesgo, de involucrarse totalmente, sin reservas. Llamamos suerte al momento en que nuestra vida cambia cuando regresamos a la superficie después de haber tocado el fondo, pero no es el mundo el que nos hace regresar a la superficie, es nuestro golpe de pie dado con fuerza y ​​decisión sobre el fondo del mar donde nos ahogamos. eso hace la diferencia: es gracias a nuestra fuerza interior, no a la buena fortuna que las cosas cambian.

Pero si no es una cuestión de suerte, si no es gracias a la intervención externa de una fuerza mayor que nosotros, conseguimos volar, ¿por qué debemos esperar para tocar el fondo? En realidad, no habría necesidad de ir tan lejos como para aprovechar las oportunidades correctas en nuestras vidas si pudiéramos no tener los bastones solos, auto-sabotearnos y establecer límites que reflejen más nuestros temores que nuestras capacidades reales. El éxito a menudo implica tener que tomar decisiones, tener que renunciar a algo.

Por desgracia, decidimos correr el riesgo sólo cuando sentimos que no tenemos nada más que perder, es entonces cuando nos involucramos todos nuestros recursos y nuestro saber hacer en un proyecto, es entonces cuando realmente creemos que queremos que funcione.

Sin embargo, existe una frase que podría debilitar cualquier entusiasmo, detenerlo en su camino hacia el éxito y hacer que permanezca en su zona de confort, al costo de sentirse sofocado toda la vida: “¿y si te arrepientes?”

Es correcto considerar los pros y los contras antes de tomar una decisión decisiva, es totalmente inútil hacer suposiciones basadas en consideraciones no tangibles, medibles o concretas, totalmente en el aire. Pero está mal que, muy a menudo nos estemos formulando este tipo de preguntas: “¿y fi fallo?”, “¿y si no resulta?, esto es una respuesta a nuestros miedos y nos bloqueamos, a veces para siempre.

Si está a punto de dar un paso importante y una pequeña voz interior lo arrastra al hacer que surjan miedos irracionales, le sugiero que se detenga por un momento para tratar de entender lo que hay detrás; Pregúntese ¿Qué pretende hacer esta voz interior? ¿tener miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo al cambio, mala tolerancia a la frustración?

Trata de encontrar lo que está escondido detrás de tu miedo, porque de esta manera no abandonarás las riendas, de hecho, lo utilizarás para ser más consciente y, por lo tanto, más maestro de ti mismo. Y es precisamente esta capacidad de reconocer el miedo y elegir ir más allá de hacer la diferencia entre los cobardes y los valientes; porque si al principio ambos pueden tomar vuelo, a la larga solo los segundos lograrán realmente hacerlo.

Finalmente.

La suerte no cae del cielo, la creamos todos los días: con nuestras elecciones, con nuestras acciones. El mundo responde a lo que podemos darnos a nosotros mismos.

Si no reconocemos nuestros dones, nuestros talentos primero, nadie lo hará por nosotros; si no podemos creer en nuestros sueños y actuar concretamente para hacerlos realidad, si no tenemos la fuerza para levantarnos cada vez que caemos, si no tenemos la humildad de admitir nuestros errores y al mismo tiempo la voluntad de mejorar. Todas las oportunidades en el mundo pueden llover desde el cielo, pero no nos llevarán a ningún lado porque no podremos atraparlas y cultivarlas.

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