Mentalidad Empresarial

Si quieres dejar la pobreza, comienza por dejar de buscar dar lástima

No puedes superar la pobreza haciendo el papel del pobrecito. “No tengo”, “No puedo”, “No me alcanza”. Esas expresiones no son estados financieros, sino más bien expresiones de un estado de la mente.

Lo que hay detrás, es decir lo que hay más allá de la aparente pobreza, son sentimientos de escasez. Eso es más dañino, porque las raíces de escasez jamás producen riqueza.

En la biblia, exactamente en Santiago 3:11-13, se nos da a entender que las fuentes de agua salada no producen agua dulce. “Hermanos míos – pregunta Santiago- ¿puede la higuera producir aceitunas, ó la vid higos?” Señores, lo mismo es para los pensamientos: Así como las fuentes de agua salada no dan agua dulce, las fuentes de escasez no generan riqueza. Leas lo que leas, emprendas lo que emprendas, si tu pensamiento es de escasez, tú siempre serás pobre. Estos sentimientos de escasez tienen la manía de esconderse y manifestarse en nuestras bromas, en la música que oímos, y en general, en nuestra vida cotidiana.

Por ejemplo, a mucha gente no le gusta pagar. Hay gente que se hace la pobrecita. Quisieran todo gratis. Vi a un señor sentarse en un puesto de comida, pidió un plato, comió de lo más tranquilo y al terminar, en lugar de preguntar el precio, dijo: “Cuánto es el dolor, señora?”. En esta escena, nuestro amigo comensal bromea con la idea de que pagar es un dolor.

He visto otro caso. Una chica está vendiendo ropa y, de pronto, se acerca su amiga, mira las prendas y después de probarse una y otra, pregunta por el precio de una blusa. Entonces, le dan el precio y ella lanza su pregunta: ¿Y a cuánto para las amigas? En ésta última escena, la amiga usa la amistad como un recurso para sacar algún provecho: “o sea, como somos amigos, tienes que cobrar menos.” Su modo de pedir rebajas no es desde la posición de un negociador, sino desde la posición de escasez.

Hace unos días, dos personas conversaban, cuando de pronto uno le dice al otro: “Vamos a comer, yo invito tu pagas.” “Vamos – respondió el amigo – esta vez yo invito, para la próxima pones tu.” Siempre que podemos le achacamos al otro la responsabilidad de pagar o le advertimos que para la próxima será el turno de él de asumir ese pago.

La escasez es peligrosa, ya que nos limita, nos plantea el sufrimiento como una constante. Entonces, como nos duele ganar dinero, nos duele soltarlo. La vez pasada escuché a otro señor decir: “Yo me saco la mugre para ganar mi plata.” Piense en esa expresión: ME SACO LA MUGRE. O sea, tanto he sudado para ganar mi dinero que hasta me saqué la suciedad.

Sufrimos con la pobreza, pero la toleramos y hasta bromeamos con ella. En el Perú, tenemos los famosos Chifas, que son restaurantes que ofrecen una fusión de comida peruana y china. Entonces, es usual escuchar que las personas bromeen diciendo “vamos al chifa PON TU” haciendo a referencia a que tú debes pagar.

En el campo del amor, te hacen creer que, para ser feliz, debes encontrar a tu media naranja. O sea, estás incompleto, careces de tu otra mitad.

Yo creo que la riqueza empieza con los sentimientos de abundancia. Grandes estudiosos dicen: “La abundancia no es algo que usted tiene, sino algo con lo que usted sintoniza.” Usted se tiene que SENTIR abundante. La persona abundante disfruta, comparte y agradece. Siente que tiene. Siente que puede. Se siente completo. Es dador. Dice la palabra: “Porque a todo el que tiene, (más) se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”

Usted tiene que pensar que hay riqueza para todos. Tiene que sentir que el universo – como dice el libro La Ciencia de Hacerse Rico – “es un infinito almacén de riquezas.” Y las riquezas, como el sol, salen para todos. Así que no se haga el pobrecito o pobrecita. Deje de andar dando lástima y empiece a compartir sus bendiciones. Disfrute de lo que hace y le irá mejor. Deje de “cuidar su dinero” y empiece a administrarlo, pues el dinero debe circular. Debe fluir. Usted no se hace millonario secuestrando al dinero, sino poniéndolo en movimiento. A este respecto hay un par de frases muy buenas. Una de ellas dice: “Dinero que va y viene, a su amo mantiene.” Y la otra dice: “Porque al que comparte y es generoso, la gente hace poderoso.”

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Juan Carlos Atoche

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