Mentalidad Empresarial

Si quieres hacerte rico, deja el papel de víctima

Los millonarios no jugamos el papel de víctimas.

 

¿Qué es la victimización?

La victimización, entendida aquí como una tendencia a la autocompasión, es uno de los bloqueos psicológicos más importantes que podemos enfrentar como individuos.

Cuando surge un obstáculo, cuestionando y tomando conciencia de nuestros límites materiales en un momento dado, tendemos muy a menudo a adoptar un punto de vista negativo, basado en un cierto grado de fatalismo y pesimismo.

El fracaso siempre afecta nuestro estado de ánimo, no podemos negarlo. Pero incluso cuando algunas personas piensan que es una fuente de motivación, una forma de resaltar nuestras debilidades y, en consecuencia, el camino para alcanzar sus objetivos, otras se hunden en la negación y terminan acercándose a su entorno.

Esta reacción es común. La victimización personal es un tipo de rechazo a asumir las consecuencias de nuestras elecciones, de nuestras acciones.

Es el resultado de una frustración, una lesión del ego que es comprensible, pero en gran parte perjudicial cuando debemos dejarnos ir y aprender a relativizar la importancia de las situaciones encontradas.

Peor aún, parece que la victimización es adictiva, que nos permite encontrar excusas que justifican nuestras deficiencias y nuestros fracasos, incluso si son involuntarios.

¿Cómo salir del estado de victima?

La idea es poner fin a esta actitud que nos haría erigirnos en entidades incapaces de recuperar el control de nuestra vida, teniendo la sensación de que todo el mundo está en contra de nosotros y que, en estas condiciones, evolucionar es un milagro.

Lo que uno pueda pensar, estas creencias son erróneas, limitantes.

Todos tenemos la capacidad de abrir los ojos, de estimular nuestra motivación, incluso si salir de nuestra zona de confort conlleva a asumir riesgos.

Caeremos, fallaremos, a veces enfrentaremos terribles decepciones … pero es parte del proceso de aprendizaje, los obstáculos que hay que superar para lograr el apaciguamiento psicológico y disfrutar de una verdadera satisfacción personal, causada por el orgullo de no bajar los brazos cuando la adversidad aumenta de intensidad.

Perder una batalla no significa perder la guerra.

La victimización es, por lo tanto, un principio destructivo, aniquilando cualquier voluntad personal para avanzar y aceptar que sí, como todos los demás, los peligros de nuestro medio ambiente pueden trabajar contra nosotros.

Basta con preguntarse sobre su existencia, sobre los desafíos del pasado para realizarlo.

¿Debería esto llevarnos a encerrarnos en una red de aislamiento de resentimiento, desconfianza y amargura?

¿Así viviremos más felices? No, ciertamente no.

El objetivo, por lo tanto, es muy simple: es hora de dejar de erigirnos como víctimas y tomar nuestro destino en la mano, ¡porque nadie lo hará por nosotros!

Si la victimización es un reflejo de lo más simple de adoptar, por los “beneficios” inmediatos que confiere, obviamente es perjudicial en el contexto de un razonamiento en términos de desarrollo personal.

No podemos esperar mejorar, aprender de nuestros errores, si nos negamos a aceptar nuestras debilidades y limitaciones.

Para cambiar las cosas, uno debe darse cuenta de que una situación desventajosa puede ser realmente un mal para un bien.

Basta con cuestionar concretamente el alcance del daño que se siente y las consecuencias de una falla (cualquiera que sea el campo afectado por este último).

La reflexión real sobre el alcance de la victimización puede ser respaldada por una implementación efectiva.

Algunas recomendaciones.

Por lo tanto, dependerá de nosotros ver, tan objetivamente como sea posible, las condiciones de la emergencia de la situación problemática.

Así que tome una hoja de papel y ponga algunas de estas preguntas para salir del marco de la victimización:

¿Qué puedo aprender concretamente sobre el curso de los acontecimientos?

¿Puedo sacar algo positivo de la aparente desgracia?

¿Qué puedo hacer ahora para entrar en un proceso de salida del estado mental fomentado por la victimización?

Considerar mis errores para prepararme mejor para los nuevos desafíos que tenemos por delante, ¿es algo malo?

Las respuestas que da a estas preguntas representan los primeros pasos hacia una mejora general, un cuestionamiento de la victimización.

Recuerda que solo somos humanos, y que todos cometemos errores, eso está en nuestra naturaleza.

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