Mentalidad Empresarial

“Soy pobre pero honrado” es una de las expresiones más usada por la gente conformista y mediocre

Cuando escuchamos que alguien decide justificar su pobreza, su conformismo y en muchos casos su mediocridad diciendo que es “pobre pero honrado”, en realidad estamos escuchando a alguien que, de manera camuflada, está diciendo que “los ricos son deshonestos.”

En su libro Los Secretos de la Mente Millonaria, T Harv Eker señala que “una de las diferencias entre ricos y pobres es su perspectiva mental: mientras los ricos quieren todo, los pobres solo quieren algo.”  Es decir, el verdadero rico piensa en términos de abundancia. Ellos dicen: “Puedo ser rico y honrado.” En cambio, el pobre parece tener un conflicto de valores: inconscientemente cree que si se hace rico no puede ser honrado.

La honradez, hay que decirlo, no tiene que ver con el dinero, sino con lo que hay en tu corazón. La honradez está definida por tus principios. Esto quiere decir que hay pobres que son honrados y también hay ricos que son honrados. Hay pobres que son ladrones, mentirosos e injustos. Y lo mismo, hay ricos que son mentirosos, ladrones, estafadores.

Si quieres atraer dinero, tienes que hacer una limpieza de pensamientos. No puedes seguir saboteándote a ti mismo de manera inconsciente: con frases limitadoras, absurdas.  He aquí algunas expresiones de pobreza que se suman a la típica “soy pobre pero honrado.”

  • “No tenemos dinero, pero de Salud estamos bien, gracias a Dios.”
  • “No se gana, pero goza.”
  • “No llueve, pero chorrea”

Lo que usted tiene que saber es que puede ser rico, tener salud y mantener sus principios. Póngase en el carril de la abundancia. Si en su entorno las personas que tienen dinero son deshonestas, entonces usted sea el primer honesto. Haga la diferencia. Haga el cambio. Puede ser muy buena persona, tener riqueza, salud y familia unida.

Muchas veces de manera inconsciente bloqueamos nuestra abundancia. Ponemos al dinero en menor rango de importancia, y puede que lo sea. Pero el dinero, que a la luz de muchos no es importante, termina afectando las áreas que sí son importante. ¿Su familia es importante? ¿No le gustaría que sus hijos vayan a mejores escuelas y universidades? Si algún familiar enferma ¿acaso no le gustaría ayudarle económicamente para que se trate en una clínica y reciba las mejores atenciones? ¡Para eso se requiere DINERO!  No lo subestime: hágase amigo del dinero. Atráigalo con sus palabras, con sus pensamientos, con sus actos.

Imagen de portada: Leroy Skalstad en Pixabay

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Juan Carlos Atoche