Consejos y Frases

Sueños grandes, metas pequeñas.

El éxito no se construye de la noche a la mañana, sino día tras día. Paso a paso, peldaño por peldaño.

Cuando tenemos un sueño por alcanzar en la vida, lo normal es que uno se trace metas y objetivos para lograrlo. Sin embargo, muchos caemos en la exageración de trabajo en el cumplimiento de algunos objetivos, tanto que, nos producen estrés y muchas veces queremos abandonar.

El estrés se puede definir ampliamente como un desequilibrio que obliga al individuo a actuar con entusiasmo para restaurar una situación. Al adoptar metas demasiado exigentes, creamos un desequilibrio innecesario. Es bueno establecer metas para ti mismo. Pero si generan un estrés indebido, entonces el equilibrio se rompe.

Algunas metas autoimpuestas han sido parte de nosotros durante mucho tiempo, tanto tiempo que ya no las cuestionamos. Actuamos (a veces de forma inconsciente) de acuerdo con estos y tal vez estamos experimentando el estrés de manera bastante innecesaria. Por lo tanto, es ventajoso analizar periódicamente (por ejemplo, cada seis meses) nuestros objetivos para reorientarlos según sea necesario.

Aquí hay algunas preguntas para ayudar a facilitar este análisis:

¿Qué tiempo llevo intentando este objetivo?

¿Cuál fue la causa que dio pie a conseguir este objetivo?

¿Qué beneficios obtengo con este objetivo?

¿Qué ventajas y desventajas tengo (tiempo, dinero)?

¿Este objetivo supera las expectativas de mi trabajo?

¿Estoy haciendo esfuerzos adicionales que se vuelven estresantes para mí?

¿Cómo contribuye este objetivo a mi vida?

¿Es posible ser menos exigente de mí mismo en este trabajo, para reducir mi estrés?

El aumento absurdo de trabajo generará estrés

Es normal de vez en cuando experimentar situaciones que son inherentemente estresantes (por ejemplo, una emergencia médica) y responder de manera adecuada. Este artículo no está dirigido a este tipo de estrés. Más bien, se trata de situaciones en las que el individuo aumenta de manera absurda su tensión nerviosa al adoptar metas inapropiadas. El estrés así percibido por el individuo es bastante real para este último. No se trata aquí de negar la presencia de estrés, se trata más bien de analizar sus causas.

Finalmente.

El tumulto de la vida moderna hace que nuestros objetivos a veces tengan una orientación que nos aleja de nuestro ideal de felicidad. En lugar de dejar que nuestro entorno influya (a veces incluso determina) nuestras metas, debemos tomar el control de ellas. Con una buena dosis de fuerza de voluntad y un buen enfoque, podemos establecer objetivos que son relevantes para nosotros y reducir el estrés innecesario.

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