Mentalidad Empresarial

Un hombre de respeto no es el que paga las cuentas, sino el que entiende que su familia es lo más importante

Un verdadero padre, elige pasar hambre que negar un plato a los suyos. Elige dejar las borracheras para construir un mejor mañana.

Alguna vez deben haber escuchado ese dicho que dice que “Un padre no es el que engendra, sino el que cría”. Y estas palabras tienen muchísimo de ciertas, pues un verdadero padre no es aquel que solo se encarga de llevar dinero a casa, de comprar los regalos más caros de la tienda para su esposa y para sus hijos, muchas veces por tratar de cubrir el poco tiempo que tiene para ellos. Un verdadero padre no se reconoce como tal solo por llevar a la familia de vacaciones dos veces al año. Tampoco es aquel que tiene un trabajo muy importante y que genera suficiente dinero como para enviar a sus hijos a las mejores escuelas y pagar todos los gastos.

Un verdadero padre siempre se las arregla para estar allí con sus hijos y nunca está demasiado ocupado para preguntarles cómo les está yendo o para hacer algo con ellos. Se arremolina cuando hay problemas y dificultades: es el primero en hacer sentir su presencia y creemos que siempre podemos contar con él.

Incluso cuando está cansado, invierte tiempo para estar juntos, porque sabe que el tiempo es precioso y trae más frutos que mil regalos caros.

Un verdadero padre a veces se encuentra haciendo sacrificios y teniendo que apartar algo de sí mismo para hacer espacio para las necesidades de sus hijos.

Puede ser un modelo a seguir, un ejemplo de cómo deben tratarse las mujeres, un ejemplo de bondad, pero también de respeto, honestidad y generosidad. El que enseña a sus hijos a construir relaciones basadas en la confianza y el respeto y que nunca usa palabras ofensivas, como “estúpido”, “incompetente”, etc. con ellos. Por el contrario, alienta a sus hijos a mejorar, a poder hacer más, cree en ellos y les ayuda a crear su autoestima, no a destruirla. Les pregunta qué les gusta hacer, qué piensan, incluso sus pasatiempos o su escuela.

Porque para un verdadero padre, no hay mayor amor que el amor por su familia: él coloca a su familia como lo más importante en su vida. Porque para él no hay nada más hermoso que la felicidad de sus hijos y nunca dejará que sus problemas o preocupaciones interfieran con el amor que siente por ellos. Tener un padre así es más valioso que todo el dinero que puedes obtener.

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